“Sin comentarios”

Con esa fijeza de piedra anestesian a la nación y esconden su incapacidad, acumulando una deuda social tan costosa que terminará haciendo que el país estalle.
Los martes de cada semana, desde hace 11 años, nos reunimos un grupo de personas de diferentes ideologías.
Es un espacio donde se convive y, a veces, se hace análisis, crítica y casi siempre buen humor sobre variados temas de la realidad del país y, a veces, del mundo; a esta reunión la bautizamos como "la mesa grillera".
Normalmente asistimos dos personas fijas: Salvador Borrego y el que escribe, Ernesto Cerda, pero la reunión es abierta y recibimos a todo tipo de personas.
El pasado martes 27 de mayo, un simpatizante elaboró una sesgada justificación de la situación económica del régimen federal actual.
Una vez que terminó, se le hicieron los cuestionamientos sobre lo endeble de su alegato y este, al verse pasmado y Borrego salió en su auxilio diciéndole que fuera breve en su contestación, solo atinó a decir como única respuesta: “Sin comentarios” y acaparó la reacción de los seguidores de la 4T, con aplausos, y señalando que no era un debate.
Me recordó a un debate de hace años con un militante del partido en el poder (entonces el PAN), que contestó de la misma manera y al que le hicimos la siguiente aclaración de lo que significa contestar de ese modo.
Esta respuesta tiene varias dimensiones, entre ellas la psicológica, la sociológica, la política y la cuasi religiosa; pasemos al detalle de cada una:
a) Dimensión psicológica:
Este individuo exterioriza el deseo de detener el procesamiento de nueva información para proteger un sistema de creencias ya estructurado, evitando la incomodidad o tensión mental llamada disonancia cognitiva.
Esta reacción la siente una persona cuando sus creencias, valores o pensamientos entran en contradicción con una realidad a la cual le piden que se enfrente y que desconoce.
b) Dimensión política:
Transforma el argumento en una verdad de Estado o un dogma de partido.
Al eliminar la réplica, el emisor se abroga la facultad exclusiva de dictar la línea oficial, cancelando el pluralismo.
c) Dimensión sociológica:
Destroza el principio de reciprocidad social.
Al clausurar el canal de retorno, el emisor se coloca en una posición asimétrica que convierte la comunicación en un monólogo que refleja la polarización.
Es el síntoma de una sociedad fragmentada en burbujas de opinión, donde los grupos o individuos ya no buscan la deliberación social, sino la imposición de veredictos definitivos.
d) Dimensión estética:
La contestación funciona como un punto final que congela el movimiento del pensamiento.
Es la frase que busca la fijeza de la piedra, una petrificación ideológica que cancela el fluir del sentido para convertirse en un monumento definitivo.
Actitudes como estas condenan al país al atraso de manera permanente.

