Es más fácil asesinar a periodistas en provincia que en CDMX

¿Les platico? ¡Arre!
Nueve años le llevó a Fritz Glockner escribir el libro que presentó en la FILM en uno de los eventos estelares, que contó con una audiencia hasta las banderas.
El presentador fue su "carnalito" Benito Tibo, hermano del tristemente célebre Paco Ignacio que fue absorbido por la gravedad de ese planetoide nocivo que se sigue llamando Andrés Manuel López Obrador.
Conocí al padre de ambos durante mis años en el Grupo Alfa, donde Paco Ignacio I desarrollo interesantes proyectos de comunicación inteligente.
Su hijo mayor es director del Fondo de Cultura Económica y se hizo famoso -no por los libros que ha escrito- sino por su famosa frase de "se las metimos doblada, compañero", que pronunció durante otra feria del libro, la de Guadalajara, el 28 de noviembre de 2018.
Saludé a su hermano, Benito, quien fue acompañado junto a Glockner, desde primera fila, por Carmen Junco -hermana de Alejandro padre, mandamás del Grupo Reforma- quien fuera directora de tres museos que operan en Monterrey como parte del gobierno estatal, y cuya certificación en la Norma internacional ISO 9000 me tocó realizar en la faceta de mis negocios como certificador en esa herramienta de calidad, en el año 2015.
La historia detrás del libro de Glockner es truculena a morir y fue necesario examinar miles de documentos legales y periodísticos que integraron la averiguación, que no tuvo ni tiene ni tendrá, a nadie en la cárcel, pagando por ese asesinato. Bueno, tres chivos expiatorias se tomaron una tacita de café en los reclusorios, pero hoy viven en libertad para contarlo.
El autor intelectual del asesinato del periodista Manuel Buendía fue José Antonio Zorrilla Pérez, quien en 1984 se desempeñaba como director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).
Quienes revelaron y confirmaron su participación en la "Operación Noticia" (el plan para asesinar a Buendía) fueron sus propios subordinados y cómplices detenidos:
- Juan Rafael Moro Ávila Camacho: Agente de la DFS y uno de los principales ejecutores de la operación. Tras ser detenido en 1989 junto con otros agentes de la corporación, confesó cómo Zorrilla ordenó el crimen y organizó el despliegue para llevarlo a cabo.
- José Luis Ochoa Alonso (alias "El Chocorrol"): Identificado por Moro Ávila como el autor material que le disparó por la espalda a Buendía por órdenes directas de Zorrilla.
- Agentes y excomandantes de la DFS: Tras la caída de Zorrilla y la reapertura del caso impulsada durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, varios exempleados y mandos policiacos expusieron los vínculos entre Zorrilla, el Cártel de Guadalajara y el operativo ideado para silenciar las investigaciones periodísticas de Buendía.
Glockner sostiene en su libro que detrás de Zorrilla estuvo la CIA, debido a que Buendía fue absorbido de alguna manera por el sistema político mexicano, en aquellos años, en manos del PRI.
Un día, Buendía como director del diario La Prensa -de corte abiertamente gubernamental- citó al caricaturista Rius y le pidió que fuera Recursos Humanos a que le pagaran su liquidación.



