
(Para Consuelo Barrera Ríos. Somos dos hermanos que nos elegimos)
El gasto realizado por los gobiernos es un instrumento de atención a los problemas públicos.
Es, en buena medida, un factor de desarrollo en los países en los que la distribución de la inversión en infraestructura social y de atención a las necesidades sociales, descansa en el presupuesto público.
Por otra parte, el gasto público está regido por criterios técnicos, límites jurídicos, establecimiento de reglas de operación, distribución de competencias para el ejercicio, Etc.
El ingreso público proviene en mayor proporción de los impuestos, fundamentales para contar con recursos para financiar el gasto gubernamental, y satisfacer las demandas sociales.
De ahí, la importancia de la función recaudatoria de recursos de origen federal, que en México lleva a cabo el SAT.
Recaudar bien, es básico para obtener recursos que permitan satisfacer las necesidades populares
Más recursos disponibles para el gasto social, y de infraestructura, significa una mayor cantidad de necesidades atendidas.
Ante este escenario, se resignifica el rol de las y los servidores públicos que participan en el proceso de recaudación.
Por ello destacan los esfuerzos institucionales para capacitar a los servidores públicos en todas aquellas tareas relacionadas con garantizar el buen uso de los recursos públicos, para este fin.
Es parte del trabajo que realiza la ASF, con la capacitación permanente a los entes auditados y su presencia territorial.
En el caso de México —como lo he señalado en algún artículo previo— tenemos un sistema impositivo concurrente, pero con mecanismos de coordinación fiscal.
Esto ha permitido que los tres niveles de gobierno tengan distribuidas diferentes responsabilidades recaudatorias y tipos de impuestos.
Pero el esfuerzo recaudatorio de las estados y municipios, donde los retos aún son importantes, ya que en la mayor parte de los casos -salvo algunas excepciones- la recaudación es aun reducida y se ha configurada una relación de absoluta dependencia respecto del esfuerzo recaudatorio federal.
En algún momento un gobernador del Norte, le llamo “el padrotismo fiscal”, esto es “tu recaudas y luego me das mi parte”.


