Opinión

Estadios vacíos para reyes sin pueblo

Gerson Gómez DETONA® Abrimos las plataformas de reservación, Monterrey ofrecía habitaciones sobrantes como buffet de casino en madrugada triste.
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Por Gerson Gómez
ESTADIOS VACÍOS PARA REYES SIN PUEBLO
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Guadalajara dormía sin turistas. 

Ciudad de México enseñaba suites disponibles desde Reforma hasta Santa Fe. 

  • Ni filas virtuales.
  • Ni caos.
  • Ni hambre colectiva por conseguir techo. 

Hicimos el experimento durante varias jornadas, resultados idénticos, disponibilidad absoluta en fechas mundialistas. 

México esperaba una estampida financiera. 

Llegó apenas un bostezo digital, las autoridades vendieron fantasías con renders brillosos. 

Prometieron océanos humanos, juraron derrama económica gigantesca. 

Construyeron discursos similares a pirámides administrativas. 

Mucho cemento, mucho espectáculo, poca realidad. 

  • Gianni Infantino sonreía desde fotografías llenas de empresarios obesos.
  • Samuel García anunciaba movilidad europea sobre avenidas llenas de baches.
  • Clara Brugada imaginaba capital planetaria.
  • Claudia Sheinbaum repetía discursos patrióticos con tono de cadena nacional eterna.
  • Pablo Lemus ofrecía modernidad jalisciense bajo maquillaje institucional. 

Mientras tanto, aplicaciones hoteleras lucían vacías como salón de bodas durante influenza aviar. 

Nadie desea hipotecar medio salario por mirar futbol desde pantallas gigantes instaladas junto a cerveza tibia, nadie quiere pagar boletos con precios diseñados para jeques petroleros, nadie encuentra seguridad económica dentro del planeta actual. 

La humanidad respira pólvora. 

  • Europa parece videojuego nuclear mal programado.
  • Asia multiplica amenazas militares.
  • Medio Oriente arde diariamente.
  • Estados Unidos vive intoxicado por delirios imperiales. 

Donald Trump convirtió diplomacia mundial en concurso televisivo para sociópatas. 

  • Aranceles.
  • Amenazas.
  • Discursos xenófobos.
  • Mercados nerviosos.
  • Migración perseguida.
  • Consulados saturados.
  • Turistas con miedo. 

Luego aparece FIFA vendiendo hospitalidad premium para magnates capaces de gastar treinta mil dólares sin pestañear. 

  • Palcos privados.
  • Hoteles blindados.
  • Transporte exclusivo.
  • Experiencias VIP. 

El pueblo apenas observa detrás del cerco metálico. 

México jamás recibió mundial parecido al viejo romance futbolero de 1986, aquella época cargaba inocencia callejera, ahora domina capitalismo salvaje con aroma corporativo. 

El balón pertenece a patrocinadores, las tribunas pertenecen a fondos financieros, los aficionados comunes apenas funcionan como extras dentro del comercial global. 

Monterrey representa laboratorio perfecto para entender semejante desastre, obras faraónicas brotan sobre avenidas colapsadas, pasos deprimidos, líneas eternas del metro, puentes monumentales, pantallas luminosas, campañas propagandísticas. 

Todo financiado mediante deuda disfrazada de progreso. 

Los políticos sueñan selfies junto a turistas alemanes, la población apenas consigue transporte digno hacia colonias periféricas.

Hospitales públicos agonizan.