Estado estratégico

Los gobiernos necesitan estrategia, enfoque, alineación y disciplina.
Quienes hemos estudiado a fondo las diferentes escuelas de pensamiento sobre administración pública, vemos que hoy se está definiendo un nuevo enfoque para los gobiernos.
En julio pasado, un grupo de expertos del Henderson Institute de BCG (Boston Consulting Group) publicó un estudio muy interesante.
Destacan que la estrategia ha comenzado a jugar un papel importante en el sector público.
Martin Reeves, Vincent Chin y Robert Van Der Veeken concluyen que ha surgido un nuevo paradigma en la administración pública: el gobierno moderno como un “estado estratégico” que mejora su desempeño y que funciona.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han adoptado este paradigma y lo utilizan como base para analizar y asesorar a los gobiernos de todo el mundo.
¿Cuáles son las principales características de un estado estratégico?
- Liderazgo desde el centro (con el resurgimiento de la gran estrategia y la orquestación de todo el gobierno).
- Capacidad de respuesta a las voces y decisiones de los ciudadanos.
- Misión de crear valor público.
- Transparencia en el establecimiento y la consecución de objetivos.
- Enfoque en la implementación.
- Amplia colaboración con socios públicos, privados e internacionales.
¿Qué países han adoptado ya este enfoque?
- Singapur.
- Corea del Sur.
- Japón.
- Los escandinavos.
Debemos pensar lo impensable. Imaginemos que un gobierno tuviera que iniciar su gestión con una confluencia de severos retos:
- Pandemias.
- Inflación.
- Desaceleración económica.
- Cambio climático.
- Agotamiento de los recursos.
- Cambio demográfico.
- Tensiones geopolíticas.
- Recursos fiscales disponibles en disminución.
- No más abundancia de capital.
- Mano de obra.
- Aumento de las tasas de interés.
- Envejecimiento demográfico.
- Competencia feroz por el talento.
- Crisis de legitimidad.
- Estancamiento político.


