
La carne del pollo puede ser criada de modo artificial, desde una célula y sin matar a ningún animal.
Pero, ¿cómo es esto?
Josh Tetrick es fundador y director ejecutivo de la compañía “Eat Just”, la cual desarrolla este producto, explicó que fue en el 2011 cuando surgió esta idea y decidió crear una empresa de alimentos que “sacara al animal vivo de la ecuación, del sistema alimentario”.
En una entrevista a CNBC contó su búsqueda por hacer un huevo de gallina “desde una planta”. Después de que fundara esta empresa, el multimillonario Vinod Khosla y su socio invirtieron 500 mil dólares a esta idea.
Se dieron a la tarea de contratar expertos en alimentos, bioquímicos, biólogos moleculares, científicos y chefs. Años después, descubrieron que el frijol mungo, una legumbre rica en proteína, sería ideal para crear huevos.
De esta manera, nació en el 2018 el primer producto de Eat Just: Just Egg. Y hasta ahora, la compañía ha vendido el equivalente a 100 millones de huevos hechos de plantas.
Después de este éxito, los desarrolladores decidieron conseguir pollo y carne de res de verdad, pero no de plantas; sin requerir matar a un animal y sin usar antibióticos.
Agricultura celular
Crear carne cultivada tiene por nombre “agricultura celular”, necesita una sola célula (en este caso de un pollo), que se toma de un animal vivo por una biopsia, un trozo de carne fresca, un banco de células o de la raíz de una pluma.
Después, “esa célula se alimenta con nutrientes tales como de la soya y el maíz antes de dejarla madurar en un recipiente de acero”. El proceso dura 14 días y el producto final es carne picada cruda.
El fundador señaló que la parte difícil fue obtener la aprobación regulatoria, pues esto se tardó 2 años.
Aproximadamente, 50 mil millones de pollos son sacrificados cada año, lo que provoca una gran contaminación por gases de efecto invernadero. Y debido a tanto daño ambiental, Singapur se convirtió en el primer país del mundo en poner el ejemplo de vender pollo que es cultivado de manera artificial, ¿Increíble, no?
Tetrick asegura que “el proceso es más limpio y ético que la agricultura tradicional”.
Cada día avanza más la tecnología y la investigación para mejorar procesos como este, que evitan la crueldad en los animales que son sacrificados para alimento, aportando algo positivo al mundo, a nuestra salud, y a nuestra madre tierra.
