El riesgo de la euforia y la oportunidad de la estrategia

Javier Treviño DETONA®  El reto de México frente al Mundial no es organizar partidos. Es definir qué país quiere mostrarle al mundo y qué país quiere construir a partir de ese momento.

Por Javier Treviño Cantú
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Foto tomada de la Red
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La historia de los países que han organizado una copa del mundo de futbol podría resumirse en una sola frase: 

El Mundial no transforma a los países, los revela

Revela su capacidad de ejecución, revela la calidad de sus instituciones; revela la claridad de su estrategia, y, sobre todo, revela la seriedad de sus prioridades.

Por eso, el verdadero reto de México frente a la FIFA World Cup 2026 no es organizar partidos. 

Es mucho más profundo: definir qué país quiere mostrarle al mundo y qué país quiere construir a partir de ese momento. 

Porque el Mundial dura un mes, pero sus consecuencias —para bien o para mal— durarán décadas.

El espejismo del Mundial

Cada vez que un país obtiene la sede de un Mundial, aparece una narrativa predecible: 

  • Vendrá crecimiento económico, turismo masivo, infraestructura transformadora, prestigio internacional.
  • La promesa es seductora, el evento como palanca de desarrollo.

Pero la evidencia internacional es mucho más sobria. 

  • Brasil en 2014 invirtió miles de millones de dólares en estadios que hoy son subutilizados.
  • Sudáfrica en 2010 logró una extraordinaria proyección internacional, pero con beneficios económicos limitados en el largo plazo.
  • Qatar en 2022 construyó infraestructura de clase mundial, pero a un costo difícilmente replicable y bajo un intenso escrutinio global.

El patrón es claro:

Los beneficios del Mundial no son automáticos, son el resultado de decisiones estratégicas —o de su ausencia–. 

Y ahí es donde México se juega mucho más que un torneo.

Una ventaja que pocos han tenido

México llega al 2026 con una ventaja excepcional, no organiza solo

Comparte la sede con Estados Unidos y Canadá, esto cambia completamente la ecuación.

A diferencia de Brasil o Sudáfrica, México no necesita construir estadios desde cero ni desplegar inversiones masivas de última hora. 

La mayor parte de la infraestructura ya existe, el riesgo fiscal es mucho menor, el margen de error, también.

Pero esta ventaja tiene un efecto paradójico: 

Reduce la presión, y con ello, el sentido de urgencia, y sin urgencia, no hay estrategia, el riesgo para México no es el fracaso visible, es algo más sutil y más peligroso, la irrelevancia.

El verdadero partido: la narrativa

Los países que han capitalizado mejor un Mundial no son los que más invirtieron, sino los que mejor entendieron su dimensión simbólica.

Alemania en 2006 no solo organizó un torneo impecable, redefinió su identidad internacional, pasó de ser vista como una potencia fría y distante a un país abierto, moderno y hospitalario.

Ese es el verdadero poder de un Mundial: la capacidad de reescribir la narrativa de un país en tiempo real, frente a miles de millones de personas. México tiene aquí una oportunidad extraordinaria.

En un momento en que el país está en el centro de fenómenos globales —nearshoring, integración comercial con América del Norte, tensiones geopolíticas—, el Mundial puede convertirse en una plataforma para proyectar una nueva imagen:

  • Un México confiable para la inversión
  • Un México competitivo en manufactura avanzada
  • Un México dinámico en turismo y servicios
  • Un México capaz de ejecutar proyectos complejos con eficiencia 

Pero esa narrativa no se improvisa, se construye.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.