
1.
El pensador germano, a pesar de su formación laica y aconfesional -nunca frontalmente ateo-, se dedicó en las últimas décadas de su vida a profundizar sobre la relación entre fe y razón.
Una muestra de este interés se evidenció en el diálogo que sostuvo el 19 de enero del 2004, en la Academia Católica de Baviera, …
2.
...con el entonces cardenal Joseph Ratzinger -en el momento Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y futuro Papa Benedicto XVI-, y que quedó plasmado en el libro Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión (Ediciones Encuentro, Madrid 2006).
En ese encuentro ambas personalidades coincidieron en un punto toral: la fe no es solamente un asunto privado, sino que tiene una necesaria dimensión social, y es capaz de generar motivaciones éticas y un sentido de límites.
Esa conversación es sorprendentemente vigente al día de hoy.
3.
Y es que ante las crisis democráticas actuales, el auge del populismo, y el encumbramiento de personajes como Trump y Millei -por mencionar solo dos del amplio club de orates que dirigen el mundo- la propuesta de Habermas pareciera que correrá la misma suerte de su autor, recién fallecido, pues apostaba por el diálogo racional para dirimir los conflictos.
Fue uno de los críticos más lúcidos de la tecnocracia, y apostó por la deliberación como condición indispensable para entendernos.
Esta es, a fin de cuentas, la clave nodal de su aporte: la racionalidad comunicativa.

