Opinión

Fan Fest: Arráncate Marianita

Gerson Gómez DETONA® Danza mundialista bajo polvo, varilla, bardas rotas y cajas fuertes rebosantes
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Por Gerson Gómez
Entre luces, selfies y discursos patrióticos… el verdadero espectáculo siempre ocurre detrás del escenario.
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Fan Fest monumental, nacido bajo discursos patrióticos, apareció similar a carnaval fronterizo administrado mediante contadores públicos formados dentro del viejo manual priista.

Marianita arribó temprano, blusa ajustada, botas blancas, celular levantado rumbo al escenario central. 

Detrás suyo, una multitud ansiosa aguardaba futbol, música, pantallas gigantes, hologramas, influencers, drones luminosos, lluvia artificial, souvenirs importados, promesas municipales, frases vacías pintadas encima bardas improvisadas. 

Frente al río seco, maquinaria abandonada dormía bajo lonas rasgadas, obreros ausentes, varillas oxidadas apuntando rumbo al cielo grisáceo. 

Allí permanece la magna transformación urbana, símbolo absoluto del dispendio norteño.

Durante rueda mediática, funcionarios sonrieron igualito a reyes medievales inaugurando castillos inflables. 

Hablaron sobre progreso, turismo, inversión, modernidad, legado internacional, ningún reportero lanzó preguntas incómodas, nadie mencionó contratos duplicados, licitaciones oscuras, constructoras fantasmas, primos enriquecidos mediante adjudicaciones milagrosas. 

Tampoco surgió referencia alguna hacia familias García Rodríguez, dinastía moderna nacida alrededor presupuesto público, terrenos privilegiados, favores notariales, moches disfrazados mediante consultorías.

Fan Fest olía a perfume barato mezclado junto sudor colectivo. 

Cientos avanzaban rumbo filtros metálicos similares a corral ganadero, guardias privados revisaban mochilas, retiraban botellas, decomisaban cigarros sueltos, permitían ingreso VIP hacia juniors peinados mediante barbería hipster. 

Dentro del recinto, cerveza costando medio salario diario, tacos diminutos vendidos igual si fueran joyería fina, sanitarios desbordados antes del atardecer, basura volando encima jardines recién sembrados apenas durante semana anterior.

Marianita grababa videos para redes sociales. 

“Arráncate Marianita”, gritaban desconocidos desde gradas temporales tambaleantes, ella sonreía mientras atrás surgía panorama brutal: columnas inconclusas, banquetas partidas, montañas diminutas formadas mediante escombro municipal. 

Cerca del escenario principal apareció un espectacular inmenso mostrando rostros sonrientes pertenecientes hacia apellidos célebres. 

Allí brillaban García Rodríguez, empresarios milagrosos, dueños del concreto, maestros del sobreprecio, alquimistas capaces transformar presupuesto social dentro mansiones rodeadas mediante albercas infinitas.

Nadie recuerda origen real semejante fortuna, años atrás viajaban mediante camionetas discretas, almorzaban tacos mañaneros, saludaban vecinos desde banquetas polvosas. 

Hoy utilizan guaruras, helicópteros rentados, relojes europeos, vinos franceses, residencias similares a hoteles dubaitíes, cada mundial funciona igual si fuera tragamonedas celestial. 

Estadios remodelados, pasos deprimidos eternos, parques temáticos futuristas, puentes peatonales jamás concluidos, dinero público circulando veloz rumbo bolsillos privados, milagro neoliberal versión norteña.

Durante tarde sofocante, lluvia ligera transformó explanada dentro lodazal espeso, familias completas resbalaron encima barro gris.

Influencers continuaron transmitiendo felicidad artificial mientras brigadas municipales colocaban aserrín inútil. 

Desde bocinas surgían cumbias mundialistas mezcladas junto anuncios gubernamentales.

“Ciudad preparada para grandeza internacional”, repetía voz solemne. 

Cerca del río, sin embargo, un niño cayó dentro zanja abierta sin señalamiento, ambulancia tardó cuarenta minutos, funcionarios escondieron incidente mediante música estridente.

Periodistas independientes circularon videos mostrando grietas recientes alrededor plataformas metálicas. 

Ingenieros jubilados advirtieron riesgos estructurales, nadie suspendió actividades, resultaba imposible detener maquinaria propagandística alimentada mediante millones. 

Fan Fest necesitaba sonrisas, fotografías virales, transmisiones felices, tragedias dañan campañas electorales.

Marianita continuó bailando, su figura apareció dentro pantallas gigantes mientras drones captaban panorámicas heroicas. 

Debajo semejante postal turística, comerciantes ambulantes discutían debidos cobros clandestinos exigidos mediante inspectores municipales. 

  • Cada metro cuadrado posee dueño invisible.
  • Cada permiso carga tarifa secreta.
  • Cada vaso vendido alimenta bolsillo ajeno.

Al caer noche, espectáculo lumínico cubrió cielo regio, fuegos artificiales iluminaron edificios semivacíos, grúas inmóviles, bardas decoradas mediante lonas patrióticas.