Fe y acción

En nuestra propuesta de una crítica basada en el poliedro, sostenemos que el pensamiento crítico es la base de la civilización.
Sin la diferencia, el desacuerdo o el choque de ideas, el pensamiento se vuelve dogma y la sociedad se estanca.
Se requiere el reconocimiento de la «otredad» para entender que la verdad no es un monolito, sino un horizonte que solo alcanzamos al contrastar nuestra visión parcial con la del antagonista.
Suele decirse que no se debe discutir sobre política o religión, ya que son temas que tocan las fibras más sensibles de la personalidad:
La identidad, los valores y la visión del mundo.
Esto a menudo deriva en conflictos intensos y rupturas de relaciones familiares o de amistad, conduciendo a debates improductivos, disputas y enfrentamientos, no solo verbales sino físicos, que anulan toda posibilidad de entablar un diálogo constructivo.
En el caso de la religión, esta es una expresión de la creencia en lo absoluto y en lo que existe por sí mismo; suele usarse para designar a Dios o a una razón universal.
En estos debates, la emocionalidad suele esta sobre la racionalidad, los temas se viven con devoción y pasión, lo que reduce la capacidad de análisis lógico.
Su base es la fe: la adhesión absoluta a un conjunto de dogmas o principios sin necesidad de pruebas materiales.
El caso de la frase «Ayúdate, que yo te ayudaré»: desde la visión del pensamiento crítico y la verdad poliédrica.
En el Instituto Ciudadano de Estudios Estratégicos, analizamos y consideramos utilizar en esta frase como en otras utilizando el método poliédrico, mantuve una charla con un catedrático de una universidad católica.
Cuando expresé que no basta con encomendarse a Dios para la resolución de los problemas y señalé la frase «Ayúdate, que yo te ayudaré» como norma o consejo divino, el académico me aclaró que dicho precepto no existe textualmente en los textos bíblicos.
