Fiesta de viajeros entusiasmados por votar en el aeropuerto. Lástima, muchos no pudimos

Tenían razón mis queridos amigos con quienes comí-cené anoche en el pueblo mágico de Santiago, NL: Debí de haber viajado a Madrid hasta el lunes 3.
Creyendo que podría votar en la casilla especial montada por el INE en la Terminal B del Aeropuerto de Monterrey destinada a quienes pescó el 2 de junio fuera de sus jurisdicciones electorales, compré mi boleto para el mero día de las elecciones.
Mi vuelo partió de Monterrey puntualmente a las 10:55AM y aterrizará en Madrid a las 5 de la mañana del lunes 3.
Escribo este artículo mientras volamos a 40,000 pies (unos 12,000 metros) sobre el nivel medio del mar.
Ya nos sirvieron la primera dosis de alimentos y antes de tratar de dormir para llegar descansadito a España, detono este reporte para dar mi testimonio sobre las que se esperan sean históricas elecciones en México.
Para cuando estemos aterrizando en Barajas ya se tendrá noticias de quién ganó las elecciones presidenciales.
Mientras tanto, les digo que me entusiasmó ver a tanta gente formada en la larguísima fila para votar.
Me conté y era el número 367 pero atrás de mí llegaba hasta casi los mil viajeros.


