
J.D. Vance, vice presidente de EEUU y Esmail Baqael, ministro de asuntos externos de Irán. Diseño por Edwin Sánchez Landeros / Grupo DETONA®
PRESIONA YEscucha
1.-
Que las condiciones estadounidenses e iraníes eran absolutamente antagónicas. No había puntos de contacto.
2.-
Que el liderazgo iraní está dividido. Aún si se hubiese llegado a un acuerdo, no había garantía real de que las Guardias Revolucionarias (que tienen el control operativo de la maquinaria militar iraní y que se oponen a cualquier tipo de negociación) fuesen a aceptar los arreglos surgidos de la cumbre en Islamadab.
Pero detrás de este fracaso hay más cosas interesantes.
Estados Unidos nunca dejó de movilizar tropas hacia el Medio Oriente, y específicamente se trata de tropas de asalto.
Todo apunta a que Donald Trump y su gente sabían a la perfección que esto no iba a funcionar, pero estaban haciendo tiempo para armar bien su estrategia de ataque y posicionar bien a sus tropas.




