Fracking, agua y soberanía

Además de municipios y ciudades coahuilenses y tamaulipecos, existen municipios del norte y noroeste del Estado de Nuevo León —entre ellos Anáhuac, Lampazos de Naranjo, Villaldama y Bustamante que dependen mayormente del agua subterránea para consumo humano, y para actividades agropecuarias y productivas en general.
La vida comunitaria en estas municipalidades está ligada al agua fósil del subsuelo.
Evidentemente la explotación de gas shale por medio de fractura hidráulica es una actividad altamente demandante de agua, generadora de residuos industriales líquidos peligrosos y que podría generar impactos acumulativos directos e indirectos regionales en territorios bajo estrés hídrico.
El tema no es menor y habría que sopesar el costo social contra el beneficio privado porque ha señalado la presidenta Sheinbaum que se apoyará en inversionistas de la iniciativa privada para poder desarrollar el proceso de exploración y explotación del gas shale.
Recordemos que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce en su artículo 4º el derecho humano al agua, obligando a las autoridades correspondientes a prevenir y evitar daños posibles e irreversibles a las fuentes de abastecimiento actuales y futuras.
Si bien, en el mejor de los casos, en torno al consumo del gas México podría tener soberanía energética y se dejaría de importar de los Estados Unidos cuál sería el costo asociado al consumo humano del agua.
Y qué tal si hubiera otras alternativas energéticas viables para esa región que no implicaran riesgos hídricos ni conflictos sociales y que pudieran contribuir de manera efectiva a la seguridad energética.
La presidenta Sheinbaum hace un llamado para que México se prepare ante las condiciones geopolíticas mundiales y se organice para que la dependencia energética se reduzca.
Ha constituido un equipo de 17 expertos de la UNAM, UAM, IPN, UANL, UAdeC, Tecnológico Nacional de México, IMP, y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua e Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático; para asesorarla en el fracking.
Entre los asesores hay expertos en geología, aguas subterráneas, y tratamiento de aguas.
Habría que invitar a un representante de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Va a ser probablemente una tarea inútil detener el fracking por llamarle con una sola palabra a esta intervención industrial; pero sería bueno poner los más candados posibles para que si va a presentarse la explotación del gas shale, realmente pueda controlarse bajo altos estándares sociales y ambientales.
Vienen pronto las consultas, primeramente, en tierras coahuilenses.
En Nuevo León estaremos preparados, esta semana habrá un par de reuniones iluminadoras al respecto.
Con toda prudencia considero que la soberanía energética de un país no se construye solamente produciendo gas, se requiere ampliar la gama de fuentes energéticas como la solar y no dejando pasivos socioambientales en los municipios que están en el territorio que se explorará para producir gas shale, recibiendo beneficios menores, tales como empleos de limpieza y administrativos de segunda línea.
En Bustamante se entendió esto desde el 2014.
Recuerdo que un 12 de julio de ese año en la toma de posesión como presidente de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León “José P. Saldaña” para la gestión 2014-2015, declaré que habría que ponerle mucha atención al tema del fracking, ahora pareciera que nada lo detendrá.

