¿Por qué ahora sí pueden escalar a nivel internacional los fraudes inmobiliarios en NL?

Ese es un ejemplo entre decenas de historias que empiezan con planos arquitectónicos y terminan en expedientes judiciales.
Algunos de estos casos de presunto fraude inmobiliario podrían terminar en expedientes legales internacionales.
El caso, sin antecedentes, del gobernador de Sinaloa —tan expuesto por ser corrupto, sinvergüenza y flojo, además de tener nexos con el crimen organizado— cambia el orden de los factores.
Rocha Moya sienta un precedente terrible que podrían aprovechar los fiscales norteamericanos para ampliar el abanico de extradiciones.
El error del gobierno federal fue enviar a EUA, como si fueran paquete de Amazon, a capos del narco.
Sin mayores trámites, remitió a nuestros vecinos más de 90 criminales procesados en México.
Ahora, el gobierno norteamericano puede ampliar su red de captura.
¿Quién más podría ser enviado o extraditado? los defraudadores inmobiliarios.
El área metropolitana de Monterrey, que presume orden, inversión y verticalidad en diversos sentidos, enfrenta una grieta que no está en el concreto, sino en la confianza.
Porque, en el corazón de la zona metropolitana, los fraudes inmobiliarios dejaron de ser casos aislados para convertirse en un patrón.
Y dentro de esa constancia o sello hay nombres de presuntos defraudadores que se repiten, que circulan en conversaciones privadas, en grupos de inversionistas, en denuncias acumuladas.
La mecánica es —o era hasta hace pocos años— casi redonda.
- Renderings impecables
- Promesas de entrega relativamente prontas.
- Torres con nombres aspiracionales.
- Preventas agresivas. Dinero entrando.
Y luego, el silencio, obras detenidas, estructuras inconclusas, departamentos que nunca se entregaron, los casos se incrementan como plaga.
¿Por qué?
El caso de José Aurelio Lobatón, aún en proceso, es uno más en un mar de polémicas.
Casi 80 denuncias, cerca de 2,000 afectados.
Y, en otro tipo de esquemas que pronto saldrán a la luz pública, inversionistas no solo regiomontanos, sino también de Estados Unidos y Canadá. Un daño que supera los $400 millones de pesos.
No se trata de un error de mercado, no es una mala racha, es un colapso sistemático.
Pero aquí es donde la historia deja de ser local.


