
Palo Alto, California.-
¿Les platico? ¡Arre!
El escándalo detonó este año con la muerte de Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis.
Ambos, ciudadanos norteamericanos que protestaban y defendían a inmigrantes legalmente establecidos en Estados Unidos.
Pero la historia es más aterradora: Desde enero 2025 han muerto 32 personas que estaban bajo custodia del Servicio de Control e Inmigración y Aduanas, ICE, por sus siglas en inglés.
Perdieron la vida debido a las deplorables condiciones de salud y atención médica en esos centros de detención, que aparecieron desde el primer día del segundo gobierno de Trump.
La pieza del grupo anglo-norteamericano, Foreigner, muestra gran similitud con lo que ocurre alrededor de las fuerzas de choque del ICE.
Aquí en Palo Alto, a 45 kilómetros de San Francisco, como en muchos lugares del País, cada día se multiplican las protestas contra Trump y sus secuaces.
No en balde, el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, ha pedido -sin ser atendido- el retiro del ICE.
Igual se ha expresado James Walz, gobernador del mismo Partido en Minnesota.
Primero asesinaron a migrantes indefensos. Luego mataron a una activista social que los defendía.
Los del ICE son unos barbajanes: Entraron a comer a un restaurant mexicano en Minneapolis; se llenaron a lo bestia, no pagaron la cuenta y en cambio detuvieron a todo el personal que antes les había atendido con respeto y amabilidad, pero también con miedo.

