La generación que tendrá que ser más humana

El Mundial FIFA 2026 acaba de comenzar.
Miles de jóvenes alrededor de nuestro país siguen con entusiasmo cada partido, cada gol y cada sorpresa del torneo, es natural.
El futbol tiene la capacidad única de capturar nuestra atención y recordarnos la emoción de competir, pertenecer y soñar.
Pero mientras observan lo que ocurre en las canchas, los jóvenes también deberían reflexionar sobre otro partido mucho más importante:
El que definirá el mundo en el que vivirán durante las próximas décadas.
Por eso me llamaron particularmente la atención dos extraordinarios discursos de graduación pronunciados hace unos días por Zanny Minton Beddoes, directora editorial de The Economist, en Harvard Kennedy School, y por Fareed Zakaria en Bard College.
Aunque provinieron de trayectorias distintas, ambos intentaban responder las mismas preguntas:
- ¿Qué significa convertirse en adulto en un mundo que parece haber perdido sus certezas?
- ¿Cómo construir una vida significativa en una época marcada por la inteligencia artificial, la incertidumbre y el cambio acelerado?
Los jóvenes mexicanos que hoy terminan la universidad están entrando a un mundo muy diferente al que conocieron sus padres.
Un mundo donde la inteligencia artificial comienza a transformar el trabajo intelectual, donde las tensiones geopolíticas redefinen la economía global, donde las democracias enfrentan crecientes presiones.
Donde la confianza en las instituciones se erosiona, y donde la velocidad del cambio tecnológico supera la capacidad de adaptación de gobiernos, empresas y sistemas educativos.
Podría parecer una mala noticia.
Sin embargo, tanto Minton Beddoes como Zakaria sostienen algo profundamente esperanzador, precisamente porque vivimos una época de transformación histórica, los individuos pueden tener un impacto extraordinario.
La historia, dicen ambos de manera distinta, vuelve a acelerarse. Y cuando eso ocurre, las oportunidades para quienes están dispuestos a actuar se multiplican.
Cuando las ruedas de la historia giran más rápido
Zanny Minton Beddoes recordó que ella llegó a Harvard en 1989, justo cuando caía el Muro de Berlín.
Fue testigo de la transformación de Europa del Este y trabajó en Polonia durante el colapso del sistema comunista.
Aquellos años parecían un momento irrepetible de cambio histórico.
Sin embargo, les dijo a los graduados de 2026 que probablemente ellos enfrentan una transformación aún mayor, porque a los cambios geopolíticos actuales se suma una revolución tecnológica que podría ser la más importante de la historia humana, la inteligencia artificial.
La observación es importante para México, con frecuencia escucho a jóvenes preocupados por la incertidumbre.
- ¿Habrá empleo?
- ¿Cambiarán las profesiones?
- ¿Desaparecerán ciertas carreras?
- ¿Seguirán siendo relevantes los conocimientos que adquirieron en la universidad?
Las preguntas son legítimas, pero la historia demuestra algo interesante:
Las épocas de cambio acelerado generan más oportunidades que las etapas de estabilidad, el problema es que esas oportunidades rara vez son visibles desde el principio.
Cuando apareció Internet, pocos imaginaron las industrias que surgirían después, cuando comenzaron las reformas económicas de los noventa, pocos anticiparon el impacto que tendría la integración comercial de América del Norte.
Y hoy ocurre algo similar con la inteligencia artificial.
Todavía estamos intentando comprender sus consecuencias, pero una cosa parece clara: quienes aprendan más rápido tendrán ventajas extraordinarias.
La importancia de la curiosidad
Uno de los mejores consejos de Minton Beddoes fue sorprendentemente sencillo:
- Sean curiosos, pregunten.
- Desafíen explicaciones convencionales.
- Acepten riesgos.
- Aprovechen oportunidades.
Puede sonar obvio, pero vivimos en una época donde muchas personas han dejado de ser curiosas, los algoritmos nos muestran aquello con lo que ya estamos de acuerdo.
Las redes sociales premian la certeza, no la duda, la polarización convierte la complejidad en slogan, y, poco a poco, dejamos de hacer preguntas.
Para los jóvenes mexicanos, la curiosidad será una ventaja competitiva, porque las carreras profesionales ya no serán lineales, la mayoría trabajará en industrias que todavía no existen.
Utilizará tecnologías que aún no han sido inventadas, resolverá problemas que hoy ni siquiera podemos definir, en ese contexto, memorizar información importa menos que aprender a aprender.
Salir de la cámara de eco
Otro consejo de Minton Beddoes merece especial atención.
- Les pidió a los graduados que buscaran deliberadamente a personas con quienes no están de acuerdo.
Es una idea simple, y profundamente revolucionaria.
Porque gran parte de la crisis contemporánea proviene precisamente de nuestra incapacidad para conversar con quienes piensan distinto.
Las democracias dependen del desacuerdo civilizado, las empresas dependen de la diversidad de perspectivas, la innovación surge del contraste entre ideas.
Sin embargo, cada vez vivimos más encerrados en cámaras de eco, leemos a quienes ya coinciden con nosotros, seguimos a quienes refuerzan nuestras creencias, y dejamos de escuchar.
Para los jóvenes mexicanos, una de las habilidades más importantes del siglo XXI será precisamente esa:
La capacidad de dialogar con personas diferentes sin convertir cada desacuerdo en una guerra cultural.
