Opinión

La mancha del golazo solitario

Gerson Gómez DETONA® Lunes, seis treinta, sol ardiente sobre avenidas pulidas mediante salario matrimonial, herencia familiar, divorcio millonario, venta digital mediante cremas milagro, tarot premium, pilates para damas ansiosas.
Gerson Gómez - avatar
Por Gerson Gómez
Vivimos rodeados de filtros, rutinas y ansiedad disfrazada de disciplina.
PRESIONA YEscucha

Desde Polanco hasta San Pedro Garza García, pasando por San Ángel, Las Águilas, Distrito Tec, Country, Cumbres, saltan figuras femeninas rumbo al ritual físico durante nueve minutos, apenas nueve, ni diez.

Nada similar al antiguo aerobics llenos de licra fosforescente, tampoco maratón olímpico. 

Apenas un lapso diminuto, suficiente para sentir alivio moral, subir historias hacia Instagram, mirar cintura frente al espejo italiano, llorar durante madrugada.

Tai chi mediante jardines minimalistas, entreno militar femenino sobre terrazas llenas mediante macetas caras, aroma importado, instructor venezolano lleno de tatuajes nórdicos. 

Allí van ellas: doctoras sin pacientes, dentistas sin amor, abogadas sin litigio, nutriólogas devorando pan dulce tras medianoche, administradoras repletas mediante diploma, vacío sentimental, saldo bancario alto, libido marchita.

Todas pisan similar suelo emocional: abandono interior.

Nadie habla sobre felicidad. 

Tal idea murió durante boda civil, segundo parto, tercera cirugía bariátrica, última llamada sin retorno. 

Ahora domina otro idioma: cardio, proteína, ayuno, cortisol, detox, mindfulness, abdomen, glúteo, disciplina, resiliencia. 

Vocabulario nacido desde pantalla televisiva, anuncios farmacéuticos, podcast sobre autosuperación.

Mujeres cuarentonas, cincuentonas, incluso algunas rozando sesenta abriles, avanzan mediante trote lento alrededor del parque privado. 

  • Cabello teñido color miel artificial.
  • Uñas kilométricas.
  • Labios inflados mediante ácido hialurónico.
  • Lentes oscuros similares al visor usado por pilotos militares durante bombardeo. 

Todas buscan algo imposible: volver hacia los veinte sin regresar al hambre, al salario miserable, al marido universitario sin patrimonio.

Ciudad moderna jamás brinda amor, apenas suministra distractores.

Allí surge tal marcha: desfile sin banda militar, sin bandera nacional, sin santo patrono. 

Apenas bocinas bluetooth lanzando ritmos urbanos, frases motivacionales, insultos disfrazados mediante coaching emocional.

  • “Vamos, diva”.
  • “Suda dolor”.
  • “Rompe límites”.
  • “Mata ansiedad”. 

Similar liturgia domina gimnasios boutique desde Ciudad México hasta Monterrey.

Nueve minutos bastan para sentir gloria. 

Luego llega desayuno monumental: croissant artesanal, café sin azúcar, selfie frente al plato, filtro parisino. 

Después, junta laboral llena mediante términos anglosajones.

  • Branding.
  • Networking.
  • Lifestyle.
  • Wellness. 

Horror idiomático digno del manicomio capitalista.

Durante tarde, ansiedad regresa.

Entonces aparece Amazon. 

  • Llegan cajas enormes.
  • Cremas anticelulitis.
  • Mallas colombianas.
  • Suplementos sabor vainilla.
  • Tapetes yoga color lavanda.
  • Libros escritos por gurús sonrientes. 

Todo promete salvación física, nada sana abandono.

Maridos observan tal carnaval mediante hastío silencioso, algunos huyen rumbo al golf, otros mantienen novia veinteañera dentro del departamento oculto. 

Varios consumen sildenafil igual al pan diario, todos lucen barriga monumental, alopecia brillante, alma arrugada.