Al mes de noviembre, el gobierno federal adquiere 70% más de deuda externa a la autorizada.

Como lo he señalado en notas anteriores, el concepto de Deuda “Neta” que utiliza el Congreso, corresponde a la deuda neta de amortizaciones, ya que si se contrata nueva deuda para pagar deuda vieja, la deuda total no aumenta, por lo que solo entra a este techo la deuda que se contrata para ser aplicada a financiar el déficit público.
También he comentado que, dolosamente, el Gobierno reporta periódicamente una deuda “neta” diferente a la que le autoriza el Congreso, ya que es una especie de concepto “contable” donde a la deuda bruta le restan, pero las disponibilidades en caja de la Tesorería de la Federación (para el caso del Gobierno Federal) cuando lo que realmente se debe es la deuda bruta y su incremento es en realidad el dinero que se ha recibido por concepto de mayor endeudamiento.
Es como si Usted, amable lector, pide un préstamo al banco, pero si deja el dinero en la chequera, reporta que su deuda “neta” es de CERO pesos, y NO DEBE NADA, lo cual, obviamente, no es cierto, ya que Usted SÍ DEBE, pero el Gobierno Federal hace esto para confundir al pueblo, a los legisladores, y a los analistas no tan sabios.
Bueno, pues ha habido años donde estas “disponibilidades” en caja han llegado al Billón de pesos (un millón de millones de pesos) sin que nunca hayan sido auditadas para verificar que, en efecto, ese dinero exista y esté en caja, y se explique el por qué se pide dinero sin necesitarlo (para dejarlo guardado) y se tengan que pagar intereses de manera innecesaria.
Revisando el informe de las finanzas públicas al mes de Noviembre del año pasado, un punto que llama la atención, es que al Gobierno Federal se le autorizó un techo de endeudamiento, neto de amortizaciones, de $15,500 millones de dólares, pero faltando un mes para el cierre del año, la deuda bruta en dólares ya ha aumentado la friolera de $26,526.3 millones de dólares, un 71.1% más que lo autorizado por el Congreso, al pasar el saldo adeudado de $125,121.8 millones de dólares en diciembre de 2024, a $151,648.1 millones de dólares a noviembre del año pasado.
Si bien las autorizaciones para contratar más deuda son anuales, y habría que esperar a las cifras de cierre para poder afirmar categóricamente que no se respetó el techo de endeudamiento, se puede decir que prácticamente ya es un dato, porque nunca en un mes de diciembre se reduce el endeudamiento, aunque como lo he señalado también, no hay delito ni sanción alguna establecida para castigar estas anomalías.
Revisando el desglose de los movimientos en los saldos de esta deuda, $22,794.0 millones de dólares provienen de nuevas contrataciones menos las amortizaciones realizadas, y $3,732.3 millones de dólares se generan principalmente por ajustes debido a cambios en la paridad del dólar versus otras monedas, ya que si la deuda contratada es en euros, yenes u otras divisas, y el dólar se devalúa contra estas monedas, al actualizar la deuda a dólares, aumenta el saldo, por lo que este monto, en realidad, no representa una disponibilidad de dinero para gastar, y el dinero realmente recibido para propósitos de gasto queda entonces en $22,794.0 millones de dólares, $7,294 millones de dólares en exceso al techo aprobado por el Congreso.
Finalmente, revisando el endeudamiento total del Gobierno Federal, que incluye a la deuda interna más la deuda externa, su saldo ha aumentado al mes de Noviembre $1,903.7 miles de millones de pesos, con respecto al cierre de 2024, pero tienen en disponibilidades en la TESOFE $595.4 miles de millones de pesos, pagando intereses de manera innecesaria, otra posible causa de sanción administrativa.
Sería conveniente y recomendable, que Bruno David Colmenares Páramo, responsable de la Auditoría Superior de la Federación, incluyera en sus revisiones un arqueo a la TESOFE y a las tesorerías de Pemex y de la CFE, primero, para constatar que en realidad existen las disponibilidades en caja que señalan estos reportes.
