Nueva Era

El gobierno, por el control del periodismo

Pablo Hiriart DETONA®  Es de risa que un régimen que esconde a los ciudadanos información de elemental interés público por 10 o 15 años, nos cuente que va a legislar para proteger el derecho de las audiencias a conocer la verdad.

Por Pablo Hiriart
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Calderón DETONA® aquí.
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Capturados los tres poderes por el gobierno y su partido, van por el llamado “cuarto poder” para cerrar con candado la ventana a la alternancia en los mandos institucionales del país.

De dictadura hablamos, y de pensamiento único.

Lo que fue el Instituto de Telecomunicaciones y Radiodifusión, autónomo, lo cambiaron por un órgano dependiente del gobierno, sin autonomía.

  • Y ese organismo gubernamental va a castigar a los concesionarios de radio y televisión que no digan la verdad. 

La verdad que quiere el gobierno.

Nunca habíamos tenido gobiernos que mintieran tanto y sin consecuencias sobre accidentes, corrupción, despilfarros, robos, contrabando y asesinatos como en los siete años de la llamada “cuarta transformación”.

Ellos se van a encargar de multar a quienes, en su opinión, no digan la verdad.

Para un periodista que haya ido a reportear a Sinaloa, no habrá la menor duda de que Rubén Rocha Moya se sirvió del cártel para llegar al poder y le otorgó cargos clave en la administración estatal y carta blanca para delinquir.

Eso se llama narcogobierno y es un deber profesional decirlo con todas sus letras.

La Federación protegió a Rocha y su alianza con el Cártel de Sinaloa. 

Y entregaron aduanas y el control de puertos a la delincuencia organizada, para beneficio de los cárteles y del partido gobernante.

Morena, en diversos estados y municipios, es un narcopartido, y hay que decirlo sin titubeos.

Pero quién será el guapo que lo publique.

El periodista lo escribirá o grabará, pero un concesionario que tiene la espada del gobierno en el pecho, difícilmente le dará salida a la verdad.

Con la legislación anunciada por el gobierno, lo anterior será susceptible de castigo para el medio de comunicación que difunda noticias falsas (a criterio del gobierno), o no separe lo que es información de opinión.

De esa manera la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa Alcalde, se cargó de un hachazo dos géneros periodísticos: 
  • La crónica y el reportaje, que combinan hechos, dichos, datos, descripción y la mirada (siempre subjetiva) del periodista.
  • La realidad tiene distintos relieves, y para contarlos al público se estudia una carrera.

Morena prohibirá, mediante la extorsión oficial a los dueños de los medios, ejercer la profesión al dejar solo noticias. 

  • Noticias que estarán bajo la mirada censora del gobierno.

Y el que quiera interpretar la realidad en alguna de sus expresiones, que vaya y escriba en la sección de opinión, si es que le publican. 

Ya de cobrar un salario por escribir, mejor ni hablamos.

Aún no dimensionamos el golpe que dará el gobierno a la libertad de expresión y al derecho a la información de la ciudadanía.

Como dijo la presidenta Sheinbaum en un desliz de sinceridad, “ya tenemos los instrumentos para censurar”.

Sí, y los han aplicado, la asfixia a los dueños de medios vía el retiro de la publicidad y su concentración escandalosa en los medios aliados o serviles.

Pablo Hiriart
Nacido en Chile, emigró a México a fines de los 70. En 1980 inicia su etapa como reportero del semanario Proceso y del diario La Jornada antes de formar parte del equipo de comunicación del gobierno federal. Desde el año 2016, participa en México Confidencial en Azteca 13, en Proyecto 40 y es Director General de información política y social del diario El Financiero, donde escribe la columna "Uso de Razón".