¡Sorpresa en la kermés de la congruencia!

¡Paren todo!
Que se detengan las imprentas del bienestar y que guarden los chalecos guindas, porque la política neolonesa nos acaba de regalar el último grito de la moda en contorsionismo ideológico.
Resulta que la entrañable Tatiana Clouthier, indignada porque los dados de la encuesta interna en Nuevo León no favorecieron a su causa, decidió aplicar el milenario berrinche norteño:
- Romper con la dirigencia de Morena y armar su propio club de La Pequeña Lulú de la resistencia denominado “Todos con Conciencia”.
Con una mirada de absoluta pureza celestial, el equipo de la Tía jura y perjura ante las plazas públicas:
“¡No, hombre, de veras! Nosotros no vamos por puestos de elección popular, lo nuestro es pura... conciencia ciudadana”.
¡Ah, bueno! ¡Qué alivio!
Sin embargo, para entender este desfiguro hay que recurrir a la sabiduría popular de nuestra tierra:
"Dice que está loca... pero no come lumbre".
O para ser más precisos:
"Por más loco que esté el perro, nunca se muerde el rabo".
Pretender que una Clouthier —criada, alimentada y amamantada en el comedero de la alta política— va a gastar suela solo por amor al arte es asumir que Nuevo León padece de una severa anemia histórica.
De loca, Tatiana no tiene un pelo, su indignación es un ejercicio de supervivencia fríamente calculated.
El arte de patear el pesebre sin tocar la corona
Desde la óptica de la realpolitik, el malabarismo de Tatiana es una joya de la hipocresía humana y política.
Por un lado, despedaza a la dirigencia nacional de Morena, tacha la encuesta de "cochinada" y jura que la postulación de Clara Luz Flores es una "traición a los principios".
Sabe que atacar la estructura local le da aire de rebelde con causa y le permite aglutinar a los morenistas y puristas resentidos.
Pero, ¡cuidado!
Ahí es donde aplica el instinto de conservación: por más loca de rabia que esté, sabe perfectamente dónde no correr peligro.
Ante la presidenta Claudia Sheinbaum, la Tía Tatis se cuadra, saluda y le jura lealtad absoluta. Sabe que en el ecosistema de la llamada Cuarta Transformación, el que se desmarca un milímetro de la figura presidencial se convierte automáticamente en ceniza política y es desterrado al desierto del olvido.
El fuego de su lumbre se lo avienta a los dirigentes del partido, pero ante Palacio Nacional guarda celosamente los cerillos.
El pasado azul y los fantasmas del "Viejo PAN"
A los muchachos de este nuevo club de Lulú de la conciencia parece que se les borró el casete.
Se rasgan las vestiduras gritando que "Morena no puede entregarle el estado al priismo" debido al pasado tricolor de Clara Luz Flores.
¡Vaya ironía! Les urge un té de memoria para recordar que su propia líder moral militó por décadas en el PAN, el partido histórico de la derecha y el archienemigo jurado del obradorismo originario.
- ¿O ya se les olvidó quién operaba cuando las pantallas se inundaban con aquella bonita publicidad que decía que "AMLO es un peligro para México"?
Los mismos que hoy se dicen los guardianes de la pureza de la 4T, antes veían al movimiento como el mismísimo apocalipsis tropical.
Al abrir esta supuesta vía ciudadana, Tatiana activa de inmediato la nostalgia neopanista de la vieja guardia empresarial del norte; aquellos que detestan los negocios de la actual dirigencia del PAN, pero a quienes les da urticaria ponerse un chaleco guinda.
"Todos con Conciencia" funciona como el imán perfecto:
Junta a los morenistas desencantados de Clara Luz con los viejos panistas huérfanos de partido. Una mezcolanza muy regia donde la "conciencia" es el pretexto perfecto para mantener la estructura bien aceitada.
La respuesta de Palacio: Una jaula de oro
Por supuesto, en Palacio Nacional tampoco se chupan el dedo.
Ante el berrinche, la presidenta Sheinbaum aplicó una clásica maniobra de distanciamiento táctico:
Declaró que las coordinaciones son "un asunto de Morena, no de la presidenta", mientras mandaba a sus operadoras a contener el daño.
Al mismo tiempo, llenó de elogios a Tatiana llamándola "la mejor" y ofreciéndole una taza de café para platicar.
Es la estrategia de la neutralización por cortesía:
Te abrazo públicamente en el discurso para restarte margen de maniobra en los hechos.
Si la presidenta te trata con pétalos de rosa, te quita cualquier justificación política para una ruptura real.
¿Conciencia o Consuelo rumbo a 2027?
Al final del día, los desfiguros de la Tía Tatis huelen más a despecho político que a epifanía democrática.
Mientras ella asegura colectivamente que su movimiento busca una "revolución espiritual", en los mítines sus allegados ya le gritan “¡Gobernadora!”.
La realidad es que este quiebre fragmenta el voto que Morena necesitaba de las clases medias urbanas para competir en un estado históricamente adverso y gobernado por Movimiento Ciudadano.
"Todos con Conciencia" no tiene la fuerza estructural para arrebatarle el registro a Morena, pero sí para convertirse en un lastre permanente de fuego interno que le impida ganar el estado en las elecciones de 2027.
La lumbre política ya está encendida en Nuevo León.
Queda ver cuánta de esa lumbre se va a tragar el nuevo movimiento de la Tía Tatis antes de que a sus integrantes les gane el hambre...
Pero el hambre de salir en la boleta.
¡Que comience la función!


