Hay de candidatas a candidatas

Hay de mujeres a mujeres y de candidatas a candidatas.
La firma del Compromiso Nacional por la Paz promovido por la Iglesia Católica dejó claras las diferencias.
Mientras Xóchitl Gálvez adoptó con sencillez y generosidad el documento, la candidata de López Obrador firmó –¡faltaba más! – con vinagre.
Mientras la primera reconoció que la inseguridad tiene de rodillas a México y que la militarización no es la solución, Claudia Sheinbaum salió con ese aire de superioridad moral tan característico de los autócratas, a decir que no estaba de acuerdo con el diagnóstico.
“No comparto –dijo– la evaluación pesimista del momento actual”. Dijo que en México no hay miedo a la violencia, impotencia o desconfianza.
Eso quiere decir solo dos cosas:
Que la señora Sheinbaum ignora lo que está sucediendo en el país o que solo le interesa proteger y quedar bien con su jefe político, el presidente.
No vaya a ser que por criticar la política de “abrazos no balazos”, por poner en entre dicho el pasaporte a la impunidad que entregó el régimen al crimen organizado, le vayan a quitar la candidatura.
