Hermanos todos en la 4T, pero ¿quién es el Caín?, ¿quién el Abel o la Abela?”

Caín es famosísimo solo porque mató a su hermano Abel. Si es verdad lo afirmado en el Génesis, ese -un fratricidio- fue el primer asesinato de la historia.
Sintetizo los detalles de semejante crimen:
- ¿Por qué tan injusto favoritismo?
- ¿Sacrificio bueno el de Abel y malo el de Caín?
- ¿Puede Dios ser tan miserable?
Por lo menos no es de fiar, como dijo José Saramago, autor de la novela "Caín".
Claro está, no puede ser digno de confianza lo que no existe, menos aún si quienes se benefician de la idea de la divinidad lo hacen amparados en un supuesto libro sagrado, la Biblia, que Saramago correctamente describía como “un manual de malas costumbres, crueldad infinita, incestos y carnicerías”.
Pero, más allá de las atrocidades de los escritos religiosos, a veces las historias bíblicas son útiles para entender ciertas realidades.
Cainismo 4T
Existe en español una palabra -cainismo- derivada de lo que, según la Biblia, Caín le hizo a Abel. Significa: “Actitud de odio o fuerte animadversión contra allegados o afines”.
La Real Academia Española, para resolver todas las dudas, en su principal diccionario precisa el origen del vocablo: viene “de Caín, el primer fratricida, según la Biblia, e -ismo”.
Confieso que no conocía esa palabra hasta que la leí hace rato buscando en Google referencias sobre Caín. Encontré un artículo de El Mundo de España, de hace unos 8 años, relacionado con el hallazgo del primer cráneo de una persona asesinada.
Investigadores a quienes encabezaba la doctora en paleontología Nohemí Sala encontraron en una cueva del norte de España -en Atapuerca, Burgos- restos humanos de alguien que claramente había muerto por un fuerte golpe dado intencionalmente. Lo interesante es que el crimen ocurrió hace unos 430 mil años.
¿Tales restos eran los de Abel? Lógicamente no. Porque Abel no existió ni su hermano Caín -tampoco Adán y Eva-, ni hubo ni hay hi habrá Dios.
Pero podemos darnos el lujo de pensar, solo para no arruinar el argumento, que sí se trataba del segundo hijo de Adán y Eva.
Del asesinato de Atapuerca la doctora Sala y sus colegas solo lograron afirmar que se trató de eso: un homicidio. No contaron con información suficiente como para conocer los móviles del criminal ni cuál era la relación entre este y la víctima.
En cambio, del asesinato de Abel, tal como ya vimos en la cita del profesor Fernando Canillas de Rey, la Biblia da detalles de todo tipo, que se sintetizan en que, por celos y envidia, Caín mató a su hermano.

