Descanse en paz don Jorge Treviño

Un cuadro del PRI clásico que lo llevó a la gubernatura de Nuevo León de 1985 a 1991.
Reconozco que don Jorge fue un hombre que resistió con entereza no solo los embates del huracán Gilberto en 1988, también las guerras políticas, las denuncias de fraude y los titulares del periódico El Norte en ese entonces.
Él no protestó.
Su esposa, sí.
Recuerdo que la señora María Cristina Larralde Lagüera, el último día de la administración, envió una carta a El Norte donde explicó lo difícil que fue para la familia tolerar todos los encabezados, encuestas y noticias durante seis años.
- Estaba indignada y mostró su molestia.
- El periódico publicó la misiva tal cual en la página 1 A.
Años después tuve la oportunidad de conversar en varias ocasiones con él en el Sanborns de Plaza Fiesta San Agustín.
Aunque siempre fue amable y señorial, don Jorge me dijo que fui cruel con él a través de mis encuestas.
Pensó que las maquillábamos.
En esos años yo era el titular del departamento de investigación y vivíamos el boom de las encuestas.
- Éramos referencia nacional e internacional.
- Fuimos pioneros.
Le expliqué a don Jorge que mi papel era conocer y medir a la opinión pública, que los nuevoleoneses tenían el derecho de evaluarlo a él y a todos los servidores públicos y que El Norte nunca alteró un solo dígito.
La opinión pública habló entonces.
Y el tiempo, que es el juez más severo, hizo lo suyo: hoy Nuevo León reconoce el legado de un gran hombre.


