Huachicol fiscal: ¿de una barbería en San Pedro a un café de Buenos Aires?

Era Fernando Farías Laguna, contralmirante de la Secretaría de Marina mexicana, prófugo desde noviembre de 2024.
Con ficha roja de Interpol en 192 países y acusado de liderar, junto a su hermano Manuel Roberto —ya preso en el Altiplano—, la red de “Los Primos”:
Una de las estructuras más sofisticadas de huachicol fiscal que nos ha costado a los mexicanos más de $515,000 millones de pesos entre 2019 y 2026.
Basta señalar que, en 2025, según el Observatorio Ciudadano de Energía, el golpe fue de $123,000 millones de pesos.
Farías, sobrino político del exsecretario de Marina Rafael Ojeda, no huía por un delito de corrupción típico de la política en México:
Corría de una conspiración que tuvo su origen operativo en San Pedro.
Lo platiqué con el propio Mauricio Fernández.
El imperio del huachicol fiscal escribió uno de sus capítulos más oscuros el 22 de noviembre de 2021, en una barbería de lujo del municipio, dos sicarios profesionales acribillaron a Sergio Carmona Angulo, conocido como “El Rey del Huachicol”.
Carmona no era un narco de sicarios ni un ladrón de ducto, era el empresario simpático y dicharachero que había perfeccionado el huachicol fiscal:
Contrabandeaba hidrocarburos desde Texas, con importaciones simuladas como “aceites y lubricantes”, facturación falsa y protección en aduanas de Reynosa y Matamoros.
Su asesinato a plena luz del día —sin que quedara un solo video ni un testigo, pese a la videovigilancia de San Pedro— no fue el fin de la red, fue su detonante.
Su muerte dejó un vacío millonario que otros, con uniformes navales y empresas fachada, se apresuraron a llenar.
Desde San Pedro, la maquinaria siguió girando.
Muchas empresas aparentemente serias, desarrollos inmobiliarios para ser precisos, se convirtieron en los pilares visibles del nuevo esquema.
El 21 de mayo de 2025, una explosión devastadora en la empresa Marvic consumió más de 130,000 litros de diésel en 13 tanques, dejando un incendio visible desde kilómetros y una persona lesionada.
Su dueño ya estaba en la mira federal —¿o se había salido del huacal?— por tráfico irregular de combustible desde EUA.
Pero eso era solo la punta del iceberg:
La red de Farías había logrado ingresar al menos 31 buques con combustible ilegal por puertos como Altamira y Tampico, cobrando hasta $2 millones de pesos por buque en sobornos a aduaneros y marinos.


