Ideas, pensamientos, sentimientos, impulsos, memorias, recuerdos y más

La jodidencia y el apendejamiento, al parejo van dejando su huella sensitiva, su huella motora, su huella ideológica, una huella o huellas muy difíciles de borrar y de olvidar.
Igual que lo que ocurrió hace 6 años, en aquella ocasión casi 8-9 meses pasaron para que el méndigo virión del SARS-COV-2 hiciera contacto con los receptores de la enzima convertidor de angiotensina-2 de las membranas de mis células, seguramente.
Primero con los filamentos de mi bulbo olfatorio, entrando a través de la lámina cribosa del etmoides para diseminarse por el contenido intracraneal dando lugar a una respuesta inflamatoria generalizada que te impide disfrutar de todo hasta de lo más disfrutable:
- La libertad.
- El ocio.
- El amor.
- La compañía.
- Viajar.
- Manejar.
- Oler y sobretodo respirar.
Que pudieran existir otros lugares de ingreso del virus a nuestro cuerpo, por ejemplo, mucosas oculares, digestivas, respiratorias altas y bajas, genitourinarias, ¿dermatológicas?.
Ya no sabe uno, los virus se modifican (mutan) a veces tan rápido que nuestro sistema inmunológico tarda en adaptarse a esos cambios con la consecuente elevación de la morbimortalidad presenciada en vivo y a todo color por nosotros, de enero del 2020 a casi febrero del 2023.
Voy a tomarme la libertad de platicar el caso de un amigo, compañero, hermano académico que al igual que muchos millones de personas (entre 50 y 100) en todo el mundo, no pudieron superar el reto representado por la pandemia.
Mi hermano académico desde la secundaria, siguió un camino vocacional diferente al mío, él orientado a lo físico-matemático, yo, a lo biológico-médico.
Sus logros académico-profesionales, fuera de toda curva de Gauss, hacia arriba, primer lugar académico en la secundaria, los tres años, sobresaliente en prepa.
La NASA lo seleccionó para trabajar en aeronáutica y asesoró y dirigió proyectos en todas las áreas de dicha industria, se jubiló con honores y todos los derechos y privilegios de ley y llevaba una vida apacible, muy disfrutable.
En diciembre nos llama a Lampazos, acababa de adquirir el COVID-19, y que se había enterado que nosotros ya habíamos padecido y superado el problema infeccioso y que deseaba acompañarnos en casa, no tuvimos objeción y aceptamos.


