Opinión

Innovar sin quebrar

Emiliano Calvert DETONA® En el mundo empresarial hay una frase que ya parece sticker pegado en cada laptop de coworking: “Pide perdón, no permiso.”
Emiliano Calvert
Por Emiliano Calvert
Foto tomada de la red.
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La repiten startups, ejecutivos jóvenes y emprendedores que sienten que la burocracia les respira en la nuca.

Y claro, suena rebelde… hasta que notas que algunos la usan para operar como si fueran adolescentes con tarjeta que no es suya.

Innovar es bonito; hacer travesuras disfrazadas de “visión” ya no tanto.

Porque una cosa es empujar límites, y otra muy distinta es hacer como que no existen.

El problema es fácil de ver: hoy confundimos ir rápido con ir bien.

Si una empresa acelera, es “innovadora”.

Si rompe algo, es “disruptiva”.

Si ignora reglas, “está adelantada a su tiempo”.

Ajá. O adelantada a su multa.

La delgada línea 

Toda innovación implica retar un límite.

Pero en 2025, varias empresas ya no lo retan: lo hacen pedazos.

  • Fintechs que operan como si la seguridad fuera un trámite opcional.
  • Empresas que tratan los datos personales como muestra gratis en el súper.
  • Plataformas que entran a mercados sin permisos, sin auditorías y sin idea… pero con oficinas dignas de Pinterest.

La rebeldía empresarial dejó de ser una actitud y se volvió la excusa premium para no hacerse responsable.

Y lo que nadie quiere aceptar es lo más básico:

innovar no es romper reglas, es mejorar la vida de la gente sin romper la confianza de todos los demás.