Las juventudes indígenas merecen estudios universitarios

La palabra Petlacotla significa en totonaku “casas sobre piedra”.
A lo largo de mi vida he sido testigo de ceremonias de este grado universitario, -incluyendo la mía- pero nunca como la que presencié en este lugar paradisíaco enclavado en la Sierra Norte de Puebla.
En medio de un bosque magnífico edificado sobre montículos de piedra, y cruzado por caminos que ascienden y descienden de manera inesperada.
La travesía, saliendo de Huauchinango, Puebla, hacia San Pedro Petlacotla tiene un trayecto por carretera y otro trayecto por caminos sinuosos en donde en algunos puntos solo puede haber espacio para que pase un vehículo luego de la tormenta del año pasado que generó desastres en los caminos de las poblaciones serranas.
De hecho, algunos están en reconstrucción.
Ya eran las doce del mediodía del viernes 10 de julio y aún no podía llegar a la ceremonia de graduación de la generación 2023-2026 del Bachillerato General Oficial Guadalupe Victoria.
El acto iniciaría a esa hora, pero para mí fortuna a pesar de haber llegado veinte minutos tarde, la ceremonia no había comenzado.
Las autoridades del plantel encabezadas por el ingeniero Javier Mérida habían invitado a la Fundación Mundo Sustentable a apadrinar la generación de preparatorianos y yo tendría el rol de su representante.
Al llegar me maravilló la forma en que decoraron con adornos el patio del plantel, me dije, - ¡aquí si hay profesores y padres de familia comprometidos! el color violeta era el que prevalecía.
De ese tono también fueron los vestidos largos de las señoritas, mientras que los varones vistieron de traje negro, con chaleco y corbatas “lilas”.
Las familias de los graduados “echaron la casa por la ventana” pues son elementalmente pobres, pero la ocasión lo ameritaba.
Cada preparatoriano fue apoyado por una pareja de padrinos, así que los gastos de la ceremonia se compartieron igual que se comparte el trabajo colectivo sin remuneración en faenas o en la figura del tequio, tan sustantiva en la gobernanza de los pueblos originarios.
En México pocos jóvenes culminan la preparatoria y menos aún logran titularse en alguna universidad.
Solo el 6.4 % de los hombres indígenas y el 5.1 % de las mujeres indígenas tienen acceso a la educación superior, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2023).
Esto significa que solo uno de cada 15 indígenas que egresan de la preparatoria logra inscribirse en una universidad. Solo el 3% de los que realizan estudios profesionales llegan a titularse.
¡Qué pena!
¿Y entonces dónde quedaron las políticas educativas para favorecer a los pueblos originarios?

