Junio, el mes de la guerra

Es imposible predecir el futuro, aunque tampoco se puede fingir que en Europa no se escuchan pasos de animal grande, como diría el Nobel de Aracataca.
Junio será un mes de movilizaciones en las principales ciudades europeas, con el lema “No a la guerra, contra el rearme”, en un movimiento continental que será una extraña mezcla de auténticos pacifistas con incautos alentados por la propaganda del Kremlin.
Veremos a organizaciones de extrema derecha y extrema izquierda que buscan debilitar gobiernos con cualquier pretexto para fortalecerse ellas.
El principal objetivo es sabotear la reunión de la OTAN, que se celebrará los días 24 y 25 en La Haya, cuyo fin es elevar el gasto en defensa hasta cinco por ciento del PIB en los siguientes años, para defenderse de Rusia en caso de que caiga Ucrania.
“Si Ucrania cae, la III Guerra Mundial será inevitable”, señalan diplomáticos y especialistas, toda vez que Putin avanzará sobre los países bálticos que reclama para la “Gran Rusia”, más una parte de Polonia.
Y la Hungría de Viktor Órban quiere la región ucraniana de Transcarpatia (un millón 200 mil habitantes, muchos de ellos de origen húngaro).
Donald Trump parece estar captando que su “amigo Vladímir” le tomó el pelo, lo llamó “loco”, y dio dos semanas de plazo para que Rusia demuestre que en verdad quiere la paz.
Pocas cosas más peligrosas que el ego herido de un presidente megalómano expuesto al ridículo.



