
“Nuestra postura es no hacer comentarios, no tenemos intención de festinar en público el resultado obtenido”, respondió.
Karime cargaba una orden de aprehensión desde 2018 y un tribunal británico había autorizado su extradición en 2022.
Se defendió hasta que el Ministerio del Interior del Reino Unido resolvió concederle asilo.
En términos llanos: la está preservando de una actuación arbitraria por parte de la autoridad mexicana, que buscaría castigarla mediante procedimientos viciados.
Asilar es proteger frente a la persecución.
En este caso, de los gobiernos de Peña Nieto, López Obrador y Claudia Sheinbaum, quien ayer afirmó que México “va a reaccionar”.
Un pataleo político tratándose de un asunto cerrado en el sistema inglés, donde la ley suele aplicarse sin estridencias.
Karime puede residir legalmente allá y desplazarse sin el brazalete electrónico que la vigilaba.
Su asilo es un golpazo para tres administraciones federales distintas.
“Ella se dedicará a sus hijos y a recuperar para sí misma un poco de ese tiempo de enorme tensión que padeció de manera injusta”, concluye Del Toro.


