
Horas antes, el legislador había sostenido una larga y extenuante audiencia de imputación en la que se vio cara a cara con la priísta Karina Barrón Perales, la ahora presa, involucrada en una denuncia de extorsión y falsedad en declaraciones presentada por Fernández en 2024, cuando ambos contendían por un escaño en el Senado de la República.
Aún así, con la presión encima, el aspirante a la gubernatura del Estado accede a hablar con el periodista de Detona, de un caso controversial que ha puesto al descubierto el uso faccioso de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León y amenaza con sacudir el panorama político en Nuevo León rumbo a las elecciones del 2027.
Waldo advierte:
"Voy con todo en contra de la Fiscalía", un Poder Judicial —dice— controlado por el PRI, y aunque no da nombres, es un secreto a voces que el alcalde priísta de Monterrey, Adrián Emilio de la Garza Santos, y su pareja política Francisco Cienfuegos Martínez tienen secuestrado ese órgano del Ministerio Público, desde donde hacen y deshacen a su antojo negocios turbios y rompen prestigios.
Y aclara:
Por el montaje que avaló la FGJNL, en el que se le inventa una acción de abuso sexual, la denuncia —asegura— no fue en forma directa contra Karina "N".
La acusación se dirigió a Deborah Velazco, la mujer que se prestó a mentir, y contra el abogado Gustavo García, quien trató de extorsionarlo.
La todavía Directora de Desarrollo Humano de Monterrey —afirma Waldo— simplemente se apareció en la ruta de la investigación.
"No se trata de un caso de género, se trata de un asunto de humanidad que impactó mi esfera familiar", sostiene.


