La bicicleta y los pseudoepígrafos de Jeremías

En aquel tiempo, los judíos se habían portado mal, muy mal.
Por José Francisco Villarreal
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Foto tomada en Bustamante, NL. DETONA.
En aquel tiempo, los judíos se habían portado mal, muy mal.

Sólo los humanos son capaces de agotar la infinita paciencia de Dios, así que Mitzrael, ángel titular de la Secretaría de la Ira Divina, suspendió permisos y vacaciones y puso en alerta a los ángeles de su área.

Pero como Dios es infinito hasta en la misericordia, mandó traer a Irmihu, más conocido como Jeremías y por quejarse de todo, le propuso una catafixia: o castiga a los judíos mandando que Mitzrael los aporree, o deja morir a todos de hambre y de sed, o permite que un tirano los subyugue y explote durante 70 años.

Conociendo los excesos ministeriales de Mitzrael y temiendo que el exterminio llegara antes de la Shemitá (perdón, de deudas) y alcanzara a unos que le debían, Jeremías eligió el yugo, y Nabucodonosor II se llevó a los judíos a Babilonia con todo y rey (Jeconías) como mano de obra especializada barata para construir sus jardines y chunches que se le ocurriesen:

“Mandó que los jóvenes fabricaran ladrillos y que los ancianos cortaran madera y transportaran agua con el pozal. A sus mujeres mandó trabajar la lana…” (pseudoexégesis desde los Pseudoepígrafos de Jeremías, versión copta).

Con este antecedente...

...quiero suponer que los humanos (y las humanas) nos hemos portado mal, muy mal

El ángel Mitzrael anda muy atareado desde hace varios años, aporreándonos con guerras, violencia extremista y epidemias.

La gente (y el gente) está a nada de desfallecer por hambre y a un pelín de morir de sed.

No hablemos del yugo, que no es necesario explicar cómo llegamos a la mortífera pobreza de muchos y la indignante opulencia de pocos. Dios, o no encontró a un Jeremías para elegir un solo castigo, o ya lo tenemos más que harto.

Por lo que a mí respecta ¡Mea Culpa! ¿Penitenciagite?

Tranquilos, no es necesario hacer penitencia, que en el pecado ya la llevamos.

Además, tengo la “ligera” sospecha que nuestro ensayo general del apocalipsis no tiene nada que ver con Dios.

En México, por ejemplo, vivimos durante décadas la farsa feliz de una “edad de oro”.
José Francisco Villarreal
Regiomontano pero criado en el medio rural cuando aún no esterilizaban a la tierra a fuerza de cemento, asfalto y contaminación. Estudiante prófugo de Letras Españolas y de FIME en la UANL pero con título de Técnico Mecánico Electricista. Con ese singular aval fue maestro de Humanidades en preparatoria del Tec de Monterrey, colaborador en publicaciones culturales locales y regionales, polizón y luego miembro del staff del suplemento cultural “Aquí Vamos” del diario “El Porvenir”, convidado en segunda generación del Centro de Escritores de Nuevo León, y mecánico de piso en Cervecería Cuauhtémoc y CyDSA. Ha sido también guionista en Televisa Monterrey y luego, en diferentes tiempos, jefe de Información y de Redacción en el área de noticias. Ahí mismo, eminencia gris, o discreto fantasma, en el análisis de información y en la planeación de estrategias de cobertura e investigación. También fue celoso cancerbero de la biblioteca y hemeroteca de esa empresa televisora. Al borde del ocaso, fue colaborador, asesor, redactor, responsable editorial y eventualmente director de Noticias en NRM Comunicaciones. Actualmente cuida de cuatro perros y una paloma inválida.