La ciencia de las mañaneras

Arturo Cueto DETONA®  En la política mexicana siempre ha habido personajes pintorescos. Pero hay que reconocerle algo a la llamada Cuarta Transformación y a MORENA: lograron institucionalizar el pintoresquismo. Lo convirtió en formato diario, con micrófono, cámara y transmisión nacional.

Por Arturo Cueto
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La escena reciente en la Ciudad de México es un buen ejemplo. 

El periodista más fiel a la liturgia de la 4T, Carlos Pozos —mejor conocido como Lord Molécula— decidió ilustrar su agradecimiento a las mujeres con una frase que quedará en los anales de la retórica nacional: 

“gracias a las mujeres, ya que, gracias a sus senos,… gracias a sus chiches, fuimos amamantados todos los mexicanos”.

https://www.youtube.com/shorts/HDWfcqii_qU?feature=share

Podría haberse dicho de muchas maneras, con elegancia, con respeto, con un mínimo de sentido común, pero no, el estilo de la casa exige otra cosa. 

Y así, frente a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, la escena transcurrió con la naturalidad con la que en otros países se anuncian proyectos de infraestructura o reformas económicas.

No hay que sorprenderse demasiado. 

En las conferencias oficiales del morenismo —ya sea en Palacio Nacional o en el de gobierno capitalino— la relación entre quien pregunta y quien responde parece más bien una relación simbiótica

El gobierno emite el mensaje y los periodistas afines lo reciben, lo amplifican y lo celebran.

El resultado es un ecosistema comunicacional donde el rigor intelectual, la crítica, la pregunta acertada, la respuesta inteligente, el lenguaje elegante y el sentido común parecen haber sido declarados especies en peligro de extinción.

Y luego están las explicaciones presidenciales.

Ahí es donde el espectáculo alcanza su mejor momento. 

La presidenta Claudia Sheinbaum —la más “científica” de la historia moderna de México, según sus propios promotores— ha logrado algo extraordinario: convertir la explicación técnica en un género involuntariamente cómico.

Porque hay frases que ya forman parte del patrimonio humorístico nacional, como aquella de que “el problema de los paneles solares es que en la noche no funcionan”. 

O la inquietud existencial sobre las plantas desalinizadoras: “¿qué hacemos con la sal?”, o la precisión matemática de que “cuando la curva es descendente es que va para abajo”.

Nadie en la sala se atreve a corregir, nadie levanta la mano para decir

 “Presidenta, nos podría brindar mayor detalle”. 

El silencio respetuoso se mantiene intacto, hasta que las redes sociales hacen su trabajo, en cuestión de minutos, las frases se convierten en memes, en clips virales, en stickers de WhatsApp que circulan con la velocidad de una epidemia digital.

Y así ocurre una paradoja fascinante.

La presidenta que prometió gobernar con ciencia terminó gobernando —al menos en el terreno comunicacional— con material propio de un guion de comedia. 

Sin proponérselo, se ha convertido en una de las mayores generadoras de contenido viral del país, con más de cien millones de reproducciones acumuladas en menos de año y medio, sus frases ya compiten con cualquier influencer, cantante urbano o telenovela.

Cada mañanera es un nuevo episodio de una serie que nadie pidió, pero que medio México ve religiosamente, algunos para informarse, muchos para reírse y otros tantos para indignarse.

Mientras tanto, el país sigue enfrentando problemas bastante más serios que la pedagogía energética de las conferencias matutinas. 

Pero, en la agenda oficial siempre hay tiempo para atender preguntas de personajes pintorescos y para ofrecer explicaciones dignas de antología.

Quizá esa sea, al final, la verdadera innovación política de la 4T, convertir la comunicación gubernamental en espectáculo cotidiano.

Así que… gracias, presidenta.

Mientras sigan existiendo mañaneras a las siete y media de la mañana, México al menos tendrá algo garantizado junto con el café del desayuno: 

La comedia presidencial como entretenimiento.

Arturo Cueto
Economista por la Facultad de Economía de la UANL. Ha sido funcionario de organismos empresariales y del sector público, estatal y federal. Micro empresario y profesionista independiente desde hace 20 años. Se desempeña como promotor cultural.