La cruda electoral

Han pasado menos de 15 días desde que se celebró el proceso electoral 2024.
Los resultados obtenidos muestran el duro golpe de realidad, la esperanza de contar con una contienda cerrada se diluyó dramáticamente; entre la comentocracia existe incredulidad, no encuentran las razones por las cuales la ciudadanía se decantó por la opción del partido gobernante y sus aliados.

Se puede recurrir al lugar común, la de la venta del voto a cambio de los apoyos económicos directos; se puede cuestionar la falta de propuestas, el error de haber planteado el proceso como un referéndum al gobierno actual y cuantas explicaciones tengamos.
Sin embargo, frente a la negación, lo cierto es el enfado existente.
Aunque es el resultado de la inocencia y la nueva esperanza de que el poder obtenido por la nueva mayoría será ejecutado con sensatez y responsabilidad.
Resulta ingenuo creer que los ocupantes del poder detendrán y consultarán efectivamente sus decisiones; la segunda parte del gobierno saliente enfrentó resistencias, se impuso a las limitantes jurídicas, ignoró sentencias definitivas sobre las arteras acciones ilegales que habían emprendido.
Con esta experiencia, todos los llamados a un diálogo y consulta de expertos es una farsa, se hizo con la consulta para clausurar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, ellos han entendido que si quieren imponer su modelo de país deben realizar cambios jurídicos y hoy tienen esa posibilidad para hacer y deshacer, más esto último.


