Les platico: la puntilla al desvanecimiento de la división de poderes en México la dio AMLO con el “decretazo” que blinda los tres proyectos insignia de la 4T: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.
Antes se ganaban la vida haciendo valer sus relaciones y contactos tratando de influir a senadores y diputados en la promulgación, modificación o bloqueo de leyes para ayudar a los intereses de sus clientes.
EL ÍNDICE DE LOS CABILDEROS
En el mundo existe un indicador no oficial de la democracia de los países:
Mientras más trabajen los cabilderos con los legisladores, más democracia existe.
Solo en las democracias moribundas se da el caso de que este tipo de gestores se muden a hacer su jale con los representantes del poder judicial.
Y cuando ya no hay nada qué hacer en materia de cabildeo en los poderes legislativo y judicial y todo se centre en las relaciones o contactos que tengan estos agentes con el ejecutivo, tan tan, se acabó la democracia, porque en esos casos el poder es ejercido por un solo hombre y por sus favoritos.
Así sucedió en América Latina en 1960 (Cuba), en 1973 (Chile), en 1999 (Venezuela) y en 1981 y 2007 (Nicaragua).
Le llegada al poder por la vía de las armas, de Fidel Castro y Augusto Pinochet, y mediante elecciones -Hugo Chávez y Daniel Ortega- respectivamente, centralizaron la acción de los cabilderos en un solo hombre -el presidente- y en su círculo más cercano.
Eso redujo también el número de los que se siguen dedicando al cabildeo, porque quienes no pueden susurrarle al oído a los presidentes, no tienen nada qué hacer en los lobbys del poder, de ahí su nombre en inglés, lobbyistas.
A esta compilación se suman tristemente el año de 2018, México y el nombre de Andrés Manuel López Obrador.
Tres segmentos de la vida nacional son las fuentes de mi BigData para afirmar lo anterior:
- Empresarios que son quienes contratan mayormente a los cabilderos.
- Abogados especializados en materia constitucional.
- Los mismos cabilderos.
A raíz del “decretazo” recetado por Andrés Manuel respecto a sus tres proyectos insignias, consulté a representantes de esos tres sectores y la conclusión es lo que se lee en este artículo.
La conclusión de todo esto es que, un cabildero pierde fuerza y categoría cuando solo puede ayudar a los empresarios a que tal o cual ley pase, no pase o sea bloqueada por los legisladores, para que determinado alimento o bebida ricos en demasía en azúcares grasas puedan ser vendidos sin las hiperlactantes advertencias en los envases o envolturas hacia los consumidores.
Este es solo un irreverente botón de muestra que confío en que mis queridos lectores sepan descifrar a la altura de las circunstancias.
LOS BIG LEAGUERS
El cabildero de “grandes ligas” hoy en día en México, es aquel que pueda ser capaz de influir en los Ministros y -por supuesto- en el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que proceda la controversia constitucional que ya está siendo enderezada por legisladores opositores de a de veras y representantes de la ciudadanía, contra el mentado “decretazo”.
Y por encima de esta categoría estarían los cabilderos que presuman tener el peso suficiente para influir en AMLO, cosa que cada día se ve más difícil.




