La desaparición del centro

Su origen está en el descontento social con respecto a la representación política: la certeza de que las elites tienen atrapadas la toma de decisiones y tuercen las reglas en su favor
Este descontento proviene del fracaso de la apertura global para perfeccionar la democracia y procurar mayor igualdad.
Se generó riqueza como nunca -propulsada por la revolución del talento- pero no se distribuyó.
- Los salarios se estancaron.
- Las clases medias perdieron poder adquisitivo.
- Se creó una casta de ultra ricos que terminó por capturar decenas de instituciones.
Esa realidad abrió la puerta de entrada a los populismos que han devorado la convivencia.
Los hay de derechas e izquierdas, pues no poseen ideología, sino una retórica común y una operación política similar:
La división profunda de la sociedad
La inestabilidad trajo de vuelta también a los hombres duros: nacionalistas, autoritarios, excluyentes.
En este desánimo aparecen cada vez menos espacios para la política de la concordia y la moderación.
El centro político se está erosionando y parece en peligro de extinción.
Los políticos de centro son bichos raros, insulsos, sin atractivo
En medio de la gritería, nadie escucha al que clama por diálogo.
A quien quiere unir se le desprecia.
La gente no quiere justicia: quiere venganza
En todo el planeta se padece la retirada de las democracias: muchas han colapsado. Otras han perdido su calidad.
La principal víctima de este proceso ha sido la convivencia.


