La división del norte

Hacen bien en auto destaparse como la división del norte. El nombre les queda de mil maravillas. Guerra y Flores son voraces.
Por Gerson Gómez
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Tomaron el nombre de una especie de bandoleros. De Francisco Villa y sus Dorados del norte. El periodista norteamericano John Reed da constancia de su carácter.

Los dibuja como lo fueron. Apenas organizados contra un gobierno federal desmoralizado. Con bases populares sólidas. Los Villistas aun en desventaja sacaron adelante el proyecto revolucionario y guerrillero.

El poder enloquece a los tiranos. La traición a Villa se gesta desde las entrañas de Palacio Nacional. Con la anuencia de Venustiano Carranza.

En las goteras de Monterrey, en el municipio de los caciques Guerra Flores y socios, todos ex priistas o aún militantes del tricolor, Escobedo Nuevo León, las pintas políticas apoyan la precandidatura de la gobernadora de la CDMX.

Claudia Sheinbaum, divorciada del defenestrado Carlos Imaz, ya negoció con la pareja de Abel y Clara. Sus acuerdos incluyen la posibilidad de la candidatura al senado, los espacios principales en las listas de representación proporcional como diputados plurinominales, además de lo local.

Hacen bien en auto destaparse como la división del norte. El nombre les queda de mil maravillas. Guerra y Flores son voraces. Las disciplinas para los militantes de su grupo incluyen en fusílelos y luego averiguas.

Abel tiene viejas rencillas con el grupo de Rodrigo Medina, Natividad González, Cienfuegos y Adrián de la Garza.

El instrumento de la personalidad de Clara Luz, de Felipe Enríquez y de Héctor Gutiérrez, todos con experiencia en el acarreo de lideresas, no asegura una victoria, tan solo raspar a sus ex correligionarios.

Gerson Gómez
Morelense de cepa Regiomontana. LCC con especialidad periodismo (UANL). Doctor en Artes y Humanidades (I.C.A.H.M.). Tránsfuga de la mesa de redacción en diferentes periódicos como El Diario de Monterrey, Tribuna de Monterrey, y del grupo Reforma en el matutino Metro y vespertino El Sol. Escort de rockeros, cumbiamberos, vallenatos y aprendices al mundo de la farándula. Asiste o asistía regularmente a conciertos, salas de baile, lupanares, premieres, partidos de fútbol y hasta al culto dominical. Le teme al cosmos, al SAT, a la vejez y a la escasez de bebidas etílicas. Practica con regularidad el ghosting. Autor de varios libros de crónica como Hemisferio de las Estaciones, Crónicas Perdidas, Montehell, Turista del Apocalipsis, Monterrey Pop y Prêt-à-porter: crónicas a la medida.