La era de los sinvergüenza

Helen Schulman, autora de Tontos por amor, un libro que colecciona historias personales, escribió ayer en The New York Times un breve ensayo que tituló “La vergüenza del concierto de Coldplay es algo para celebrar”, a propósito del beso captado en las cámaras que paneaban al público mientras la banda británica tocaba hace una semana en Foxboro, un suburbio de Boston.
Si el nombre del texto fue provocador, su contenido fue sorprendentemente trágico para un mexicano.
Para quienes tenían la cabeza metida en sus propias cosas, parafraseando a la autora, o sea, para quien no se enteró de lo que fue viral en todo el mundo, se refirió a la cámara cazadora de besos que atrapó al director ejecutivo de Astronomer, una empresa de datos, abrazando a la directora de Recursos Humanos, lo que habría sido una imagen más, salvo que ambos, de fama pública, vivían el sueño americano con otra pareja.
Él renunció y ella fue suspendida.







