La escuela de los futuros gobernantes

Javier Treviño DETONA®  Destaca la visión que tuvo Lorenzo Zambrano en una transición democrática, así como la importancia de tener servidores públicos profesionales capaces de transformar el Estado.

Por Javier Treviño Cantú
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Hace poco más de veinte años, Lorenzo Zambrano entendió algo importante sobre México.

La transición democrática no estaría completa simplemente porque hubiera elecciones competidas, alternancia y nuevos partidos en el gobierno.

Una democracia moderna necesitaba también algo menos visible, pero igualmente importante: 

  • Servidores públicos profesionales capaces de transformar el Estado.

Como presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, Zambrano impulsó, junto con Rafael Rangel y un grupo de académicos, la creación en 2003 de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública, la EGAP

  • México atravesaba entonces un momento de cambio político y social

La nueva Escuela nació precisamente con la convicción de formar profesionales mediante el estudio, la investigación y la aplicación del conocimiento para servir en el ámbito público.

La iniciativa formaba parte de una visión más amplia de Lorenzo Zambrano. 

Si México necesitaba empresarios, ingenieros y administradores extraordinariamente preparados para competir en el mundo, también necesitaba servidores públicos con estándares semejantes de excelencia. 

Un país moderno no podía construirse únicamente con grandes empresas. Necesitaba también grandes instituciones.

Desde CEMEX, tuve el privilegio de participar de cerca en ese proyecto y también tuve la oportunidad de impartir una clase de políticas públicas en aquella Escuela. 

Si regresara hoy al salón de clases, conservaría algunos autores, conceptos y herramientas. 

Pero no impartiría el mismo curso, no podría. 

El mundo que aquellos estudiantes se preparaban para gobernar prácticamente ya no existe.

Hace dos décadas hablábamos del ciclo de las políticas públicas:

  • Identificar un problema.
  • Incorporarlo a la agenda.
  • Diseñar alternativas.
  • Decidir.
  • Implementar y evaluar. 

Estudiábamos economía, estadística, instituciones, presupuesto, negociación y administración pública.

Todo sigue siendo indispensable, pero ya no es suficiente

Hoy un funcionario debe tomar decisiones en un mundo de inteligencia artificial, cambio climático, desinformación, ciberataques, tensiones geopolíticas, cadenas de suministro vulnerables, migraciones, polarización y tecnologías que avanzan más rápido que las instituciones.

Por eso, si Lorenzo Zambrano se preguntó hace veinte años cómo profesionalizar el gobierno de un México que acababa de entrar plenamente en la democracia competitiva, hoy deberíamos formular una nueva pregunta: 

¿Cómo formamos a quienes tendrán que reconstruir la capacidad del Estado mexicano para gobernar el futuro?

De enseñar respuestas a enseñar preguntas

Las mejores escuelas de políticas públicas ya están cambiando. 

  • Incorporan análisis computacional, inteligencia artificial, experimentación, inferencia causal, ciencia de datos y nuevas herramientas de prospectiva. 

Hay una transformación intelectual detrás de todo ello. 

La inteligencia artificial permite encontrar respuestas cada vez más rápido. Un estudiante puede pedir hoy a un modelo que compare políticas de salud de veinte países, analice un presupuesto, sintetice cientos de documentos, construya escenarios o proponga alternativas regulatorias en minutos.

Cuando las respuestas se vuelven abundantes, las buenas preguntas se vuelven escasas. 

Esa debería ser la primera competencia del futuro gobernante

  • ¿Por qué está ocurriendo realmente este problema?
  • ¿Qué supuesto estamos dando por cierto?
  • ¿Qué evidencia demostraría que estamos equivocados?
  • ¿Por qué una política funciona en un estado y fracasa en otro?
  • ¿Qué señal estamos ignorando?
  • ¿Qué consecuencias no intencionales podría producir nuestra decisión? 

Una respuesta extraordinaria a la pregunta equivocada sigue siendo una mala política pública.

Aprender a cambiar de opinión

La segunda competencia sería todavía más difícil: aprender. 

Los gobiernos tienen una enorme capacidad para defender sus decisiones y una sorprendentemente pequeña para corregirlas.

  • Una política se anuncia.
  • Se convierte en compromiso político.
  • Se asigna presupuesto.
  • Aparece en discursos.
  • Se construye alrededor de ella una burocracia. 

Reconocer posteriormente que no funciona se vuelve políticamente costoso. 

Por eso necesitamos enseñar algo que pocas escuelas consideran una competencia profesional:

cambiar de opinión cuando cambia la evidencia.

Cada estudiante debería mantener durante el semestre un registro de errores. 

  • ¿Qué pensaba antes de analizar el problema?
  • ¿Qué evidencia contradijo su hipótesis?
  • ¿Por qué estaba equivocado?
  • ¿Qué aprendió? 

El futuro no pertenece al gobierno que nunca se equivoca. 

Ese gobierno no existe. 

Pertenece al que descubre y corrige sus errores más rápido.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.