
Les platico:
Me tocó ser el único periodista mexicano que cubrió los disturbios ocurridos en Perú, tras el intento fallido del ex presidente Pedro Castillo por imponer un gobierno de excepción el 7 de diciembre de 2022.
Llegué a Lima la noche del día anterior, producto de un pitazo que recibí en la embajada de Alemania en Panamá.
Castillo desconoció al órgano legislativo de su país, decretó mediante una emisión radial y televisiva la suspensión de garantías individuales y el derecho de libre tránsito, pero cometió un error que le costó la libertad:
No tomó en cuenta a los militares y debido a eso fue apresado cuando se enfilaba muy quitado de la pena a su residencia tras aparecer en cadena nacional radial y televisiva.
Al enterarse por su chofer que la policía peruana tenía instrucciones de llevarlo a la comandancia más cercana, intentó llegar a la embajada de México, pero dos cuadras antes fue cercado por vehículos y elementos del ejército.
Al verse perdido intentó pedir asilo político al gobierno de su amigo Andrés Manuel, pero no lo consiguió y hoy, lleva ya 14 meses en prisión preventiva, en espera de sentencia por los delitos que se le imputan.







