
Dicha genialidad consiste en analizar que tanto en todos sus programas tanto de radio, como en los de televisión, y en todos sus programas de radio, en sus películas y en sus obras de teatro, nunca repitió una broma que fuera ser recordada o verificada, produjo 290 episodios de “El Chavo del 8”, 155 episodios de “El Chapulín colorado”, y decenas más de otros personajes como “Los caquitos”, “Los supergenios”, o “Los chiflados”, aunque en éste último apareció con un bigote simulando al que utilizaron Hitler o Chaplin, lo cual no debió haber ocurrido por la trascendencia del primero en la moral universal.
También la producción de su obra de teatro “Once y Doce”, la que tuve oportunidad de presenciar en el teatro libanés, no presentaba ninguna broma de la cual pudiera alguien recordar de todas sus producciones.






