Una lectura diferente sobre la guerra de Trump en Irán: ¿le seguirá con México?

El libro se titula en inglés:
- “The Strategy of Denial: American Defense in an Age of Great Power Conflict (2021)”.
En español:
- “La Estrategia de la Denegación: La Defensa Estadounidense en la Era del Conflicto de Grandes Potencias”.
¿De qué trata? Colby plantea una idea incómoda pero estratégica:
Estados Unidos ya no puede ser el policía global, su prioridad debe ser una sola —China— y su objetivo central no es conquistar ni imponer, sino algo a mi juicio más frío y más preciso: negarle al adversario la posibilidad de ganar.
No se trata de destruirlo todo, se trata de impedir en todo lo posible que el adversario avance en sus planes expansionistas.
Ese concepto —la estrategia de denegación— es la clave para entender si lo que estamos viendo con Irán es una distracción peligrosa o una operación perfectamente coherente con la lógica estratégica de Washington.
Yo creo que es lo segundo.
Bajo ese marco, te cuento uno de los episodios más intensos y complejos de la geopolítica reciente.
Una historia que formula una pregunta de fondo:
- ¿cómo se gana realmente una guerra en el siglo XXI?
Durante 38 días, bajo el nombre de Operación Furia Épica, fuerzas estadounidenses e israelíes ejecutaron miles de ataques de precisión.
A primera vista, podría parecer una campaña clásica de superioridad militar, pero vista desde Colby, no lo es.
Trump no buscaba en realidad ocupar Irán.
Pese a todas sus provocaciones y amenazas tipo macho alfa, en realidad no buscaba cambiar el régimen de los ayatolás.
Buscaba algo más específico: reducir las capacidades de Irán hasta el punto en que no pudiera imponer su voluntad en la región.
Irán respondió con una oleada masiva:
- Centenares de misiles balísticos y más de 2,000 drones contra bases aliadas.
Aquí aparece el segundo componente de la denegación: resistir sin escalar hacia una guerra total.
Muchos de esos ataques fueron interceptados.
El mensaje no era que Irán no pudiera atacar, sino que no podía lograr efectos decisivos.
Eso, en términos colbyanos, quiere decir que se le hizo perder al enemigo la iniciativa estratégica.
El 8 de abril se alcanzó un alto el fuego.
Aquí viene lo controvertido del asunto.
El 13 de abril, Estados Unidos ejecutó un giro que encaja casi de manual con “The Strategy of Denial”:
Impuso un bloqueo naval selectivo a los puertos iraníes, manteniendo abierto el tránsito internacional en el Estrecho de Ormuz, un bloqueo al bloqueo.
Dicho de forma simple:
No cerró el sistema globl sino que encerró a Irán dentro de ese sistema, eso es estrategia de denegación pura y dura, así de simple.
Porque el punto de Trump no es, como suponen muchos colegas analistas, dominar el estrecho.
El punto es impedir que Irán lo use como herramienta de coerción, y para entender la magnitud, basta ver los números.
Irán tenía más de 3,000 misiles balísticos, aún conservaba unos 2,500 al inicio de 2026.
Desde una lógica tradicional, eso implica capacidad de disuasión.
Desde la lógica de Colby, la pregunta es otra: ¿pueden esos misiles cambiar el resultado estratégico?
La respuesta a ojos vistas, fue no.
Los ayatolas lanzaron más de 500 misiles y miles de drones, muchos fueron interceptados, eso es exactamente lo que busca la denegación norteamericana.
En el mar ocurrió algo similar, la flota iraní —submarinos, fragatas, lanchas rápidas— fue neutralizada.
No se trataba de destruir por destruir.
Se trataba de eliminar la única herramienta que le permitiría a Irán cerrar Ormuz de forma creíble.
Otra vez: negar, no conquistar.
Trump podrá decir misa — ganas no le faltan — pero el plan suyo de fondo es ese.
El punto más delicado es el nuclear, Irán no tiene armas nucleares confirmadas, pero estaba cerca del umbral, el ataque a instalaciones clave no buscó borrar el programa, sino interrumpir su viabilidad inmediata.
Eso me recuerda perfectamente a lo propuesto por Colby, no eliminar el riesgo para siempre —algo casi imposible— sino impedir que se materialice en un momento decisivo.
Pero el núcleo de toda la operación no fue militar, fue económico, aunque no lo creas.

