La guerra en Guanajuato
La ejecución de una madre, su hija de un año y un bebé de tres meses y su nuera el domingo en una vecindad ubicada en una colonia popular de León, es mucho más que un nuevo episodio de la violencia que se vive hace años en Guanajuato por el control del huachicol.
Es una fotografía del momento, que revela la profunda corrupción que tiene enferma a la Guardia Nacional, vinculada con el Cártel de Santa Rosa de Lima para enfrentar a sus rivales, los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa, y aporta una prueba de la expansión territorial del conflicto armado en el estado.
La ejecución tiene un alto significado.
Es la primera vez que el Cártel de Santa Rosa de Lima sale de su territorio en el centro y sur del estado, colindante con Querétaro y Michoacán, y se desplaza hasta esa ciudad, la más grande de Guanajuato, en el centro-norte del estado, cercana de Jalisco.
Esa organización fue fundada en 2014 por José Antonio Yépez, apodado el Marro, con el respaldo, por omisión o comisión, de la Gendarmería que creó el gobierno de Enrique Peña Nieto, para destruir a la Policía Federal.
Un especialista en seguridad dentro del gobierno federal sostiene que fue el momento cuando se pudrió Guanajuato.




