La nostalgia noventera en su máxima expresión

El evento, diseñado como un homenaje a unas de las bandas que definieron el sonido de los 90, logró conectar con la esencia de aquellos años, cuando la música era un ritual tangible.
Era la época en la que íbamos a las tiendas de música a comprar CDs, quitándole la envoltura de plástico y abriendo la caja con emoción para escuchar cada rola de principio a fin en el DiscMan o también esperando a que apareciera nuestra banda favorita en el top 10 de MTV.
Machaca no solo reunió a los nombres icónicos de aquel entonces, sino que también recreó la experiencia de una generación que creció entre guitarras distorsionadas y letras rebeldes, mientras daba la bienvenida a un público más joven, que encontró en esta música algo aún vigente y emocionante.
El festival cumplió su misión: recordarnos por qué estas bandas siguen resonando en nuestras vidas, y cómo su legado continúa encendiendo la llama de la música entre viejas y nuevas generaciones.
Manson regresa a Monterrey 21 años después
Recuerdo la resistencia que hubo en el 2003 por parte de grupos religiosos, que hicieron todo lo posible para que cancelaran el evento, argumentando que iba a traer una oleada de violencia y suicidios después del concierto. Pero las protestas y campañas en contra no hicieron más que darle una gran publicidad, obteniendo el efecto contrario.





