La política contra la realidad

Javier Treviño DETONA®  En la búsqueda del poder, el verdadero peligro aparece cuando un partido concluye que reconocer la realidad representa un mayor riesgo político que negarla. Y parecería que se está ahora en ese escenario.

Por Javier Treviño Cantú
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La política contra la realidad
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Todos los partidos políticos quieren el poder

Es natural, esa es su razón de ser, existen para ganar elecciones y formar gobiernos

Tienen una visión de país y buscan moldear el futuro de una nación, un partido que renuncia a conquistar el poder deja de ser un actor político para convertirse en un club desorganizado de opiniones.

El verdadero peligro aparece cuando un partido —sea gobierno u oposición— concluye que reconocer la realidad representa un mayor riesgo político que negarla. 

Y parecería que estamos ahora en ese escenario.

Admitir errores, aceptar datos incómodos o reconocer que una política pública no está funcionando puede tener costos inmediatos

Pérdida de popularidad, críticas de la oposición, descontento de la militancia o debilitamiento del liderazgo.

En cambio, negar los hechos, reinterpretarlos o construir una narrativa alternativa suele ofrecer beneficios políticos de corto plazo. 

Sin embargo, la historia demuestra que casi ninguna decisión resulta tan costosa para un país como gobernar sobre una realidad imaginaria.

La teoría de la negación de la realidad

Uno de los estudios más importantes sobre este fenómeno fue realizado por el sociólogo británico Stanley Cohen en su libro States of Denial

Explica que individuos, organizaciones y gobiernos desarrollan mecanismos para evitar reconocer hechos que amenazan su legitimidad o sus creencias.

La negación no suele consistir en decir que algo no ocurrió, es mucho más sofisticada, consiste en minimizar los hechos, cambiarles el nombre. Buscar culpables externos. 

  • Redefinir los indicadores.
  • Descalificar a quien presenta la evidencia.
  • Cambiar la conversación. 

En otras palabras, construir una explicación políticamente conveniente aunque resulte objetivamente falsa. 

La negación permite ganar tiempo, pero rara vez resuelve los problemas.

La disonancia cognitiva del poder

El psicólogo Leon Festinger, creador de la teoría de la disonancia cognitiva, explicó que cuando los hechos contradicen nuestras creencias profundas experimentamos una tensión psicológica

Existen dos caminos para eliminar esa tensión:

  • Cambiar nuestras ideas.
  • O reinterpretar la realidad. 

La mayoría de las personas escoge la segunda opción, los partidos políticos también.

  • Cuando los datos económicos contradicen el discurso oficial, se desacreditan las estadísticas.
  • Cuando aumentan ciertos delitos, se cuestionan las mediciones.
  • Cuando una política pública fracasa, se culpa al pasado, a los medios, a los adversarios o al contexto internacional.

Pero exactamente el mismo mecanismo aparece en la oposición

Cuando el gobierno logra avances reales —por ejemplo, en programas sociales, infraestructura, inversión o estabilidad macroeconómica— algunas fuerzas opositoras simplemente los ignoran porque reconocerlos rompería la narrativa de que todo marcha mal

La negación no pertenece a una ideología, pertenece a la naturaleza humana.

La marcha de la insensatez

La historiadora Barbara W. Tuchman, en su extraordinario libro The March of Folly, estudió algunos de los mayores errores políticos de la historia:

La guerra de Troya, los Papas del Renacimiento, la pérdida de las colonias británicas en América y la guerra de Vietnam.

Encontró un patrón sorprendente, los gobiernos sabían que sus decisiones estaban fracasando, había evidencia, advertencias y alternativas. 

Sin embargo, persistieron, ¿por qué? Porque políticamente resultaba más sencillo insistir en el error que reconocerlo.

Su conclusión parece escrita para muchas democracias contemporáneas:

Los gobiernos no fracasan solamente por falta de información, fracasan porque desarrollan una incapacidad para aceptar información que contradice sus decisiones.

El pensamiento grupal

El psicólogo Irving Janis, autor de la teoría del groupthink, explicó cómo los grupos muy cohesionados terminan convencidos de su propia infalibilidad, aparecen varias señales inconfundibles. 

  • Todos parecen estar de acuerdo.
  • Nadie cuestiona al líder.
  • Las voces críticas desaparecen.
  • Las malas noticias dejan de circular.
  • Quienes presentan datos incómodos son marginados.

Poco a poco la organización deja de tomar decisiones basadas en evidencia y comienza a decidir con base en consenso interno

Muchas derrotas electorales inesperadas tienen exactamente ese origen. 

Nadie quiso decirle la verdad al dirigente.

Las mentiras públicas

El economista de la Universidad de Duke Timur Kuran, en Private Truths, Public Lies, estudió otro fenómeno fascinante: 

La falsificación de preferencias, las personas muchas veces expresan públicamente opiniones que en realidad no comparten.

Ocurrió en Europa del Este antes de la caída del comunismo, durante años parecía existir un apoyo masivo a los regímenes socialistas, en realidad millones de ciudadanos habían dejado de creer en ellos. 

Simplemente nadie se atrevía a decirlo, cuando finalmente la verdad salió a la luz, los sistemas colapsaron con una velocidad que sorprendió al mundo.

  • La enseñanza para cualquier partido político es evidente.
  • Los aplausos no siempre representan apoyo.
  • El silencio tampoco significa aprobación.
  • Las encuestas internas pueden convertirse en espejos deformados cuando nadie quiere transmitir malas noticias.
Las burbujas digitales

El jurista Cass Sunstein, profesor de Harvard, ha demostrado en #Republic y en Going to Extremes que las redes sociales favorecen la formación de cámaras de eco

Los algoritmos muestran principalmente aquello con lo que ya estamos de acuerdo, los partidos terminan escuchando únicamente a sus simpatizantes. 

Confunden las tendencias de X o TikTok con el sentir nacional, creen que un hashtag representa a millones de votantes.

La consecuencia es devastadora, diseñan campañas para convencer a quienes ya estaban convencidos, mientras tanto, el electorado moderado observa con creciente distancia una discusión que cada vez le resulta más ajena.

Javier Treviño Cantú
Javier Treviño es Vice Presidente de Walmart para México y Centroamérica. Fue Director General Ejecutivo del Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Además es Fundador y Presidente de la consultoría Javier Treviño y Asociados. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y Maestro en Políticas Públicas por la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. En el Gobierno Federal, se desempeñó como Subsecretario de Educación Básica; Subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas; Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Subsecretario de Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y Ministro de Información y Vocero en la Embajada de México en los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Javier Treviño fue Asesor del Secretario de Desarrollo Social Luis Donaldo Colosio; Secretario General de Gobierno de Nuevo León y Diputado Federal por Nuevo León. En el sector privado, fue Vicepresidente Senior de Comunicación y Asuntos Corporativos de CEMEX. Fue miembro fundador y Vicepresidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Es miembro del Consejo de la Fundación de El Colegio de México. Es miembro fundador del Consejo Asesor del Mexico Institute del Woodrow Wilson Center. Es miembro del Consejo del Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California, San Diego. Y ha sido miembro de los consejos de la Fundación para las Américas de la OEA y del North American Center de Arizona State University.