La reforma va
La comida entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, ayer en Palacio Nacional, fue vasta en temas, pero solo uno altamente delicado: la reforma al Poder Judicial.
Acordaron que antes de que se instale la nueva legislatura, con la mayoría calificada de la coalición en el poder, se abrirá una discusión nacional sobre el tema, pero, como ha trascendido, no modificará la esencia que tanto temen los inversionistas, eliminar contrapesos que garanticen la certidumbre jurídica.
López Obrador parece haber hecho a un lado el mensaje que envió hace unos días Sheinbaum al Presidente de aplazar la aprobación para cuando tenga los controles del país en la mano, ante la reacción negativa de los mercados, que puede tener un impacto en la economía.
Prevalecerá su dogma, porque, como aseguró el viernes, la justicia está por encima de los mercados.
López Obrador le reiteró a Sheinbaum que había que oír al pueblo, y el pueblo votó masivamente por lo que quiere el Presidente.
Si con el mandato de las urnas en 2018 canceló el aeropuerto de Texcoco, lo que provocó la depreciación del peso frente al dólar y pérdidas en la Bolsa Mexicana de Valores, con mayor razón con el mandato de 2024. Mal haría el Presidente en equiparar los dos momentos.
No es lo mismo crear condiciones que afecten la certeza jurídica, que suspender una obra, por más grande que sea.
La primera tiene efectos para el país; la segunda le restó credibilidad a él y limitó la inversión.



