La salud del Rey en Palacio
No tiene nada de privado el estado de salud física y mental de un gobernante, en vista de que sus decisiones repercuten directamente en las vidas de millones de ciudadanos y en la condición general del Estado.
Por sobre cualquier otra consideración, el principio de máxima publicidad debe prevalecer sobre el derecho a la privacidad de cada paciente en el caso de los presidentes, reyes y primeros ministros.
Y, si me apuran, extendería la aplicación del principio a miembros del gabinete, diputados, senadores, jueces y magistrados.
En México sigue siendo un tabú hablar de la condición física y mental del presidente de la República.
El caso de Andrés Manuel López Obrador no es la excepción:
Sabemos que tuvo un infarto agudo al miocardio en el año 2013 suficientemente grave como para haberlo retirado de la vida pública, pero ¿cuál es su condición en 2024? ¿Está física y mentalmente apto para gobernar?
Dos casos recientes sobre la salud de los gobernantes sirven de contexto a lo que afirmo:
- El Rey Carlos III de Inglaterra anunció en febrero que padece de cáncer (no especificado) y que se sometería a tratamiento médico para contenerlo, lo cual lo obligaría a disminuir o suspender su vida pública durante algunas semanas.
Esta noticia me sorprendió por el aplomo y la sinceridad del rey inglés al dirigirse a su pueblo y al mundo.
Coincido con la escritora Miranda Carter cuando escribió en el New York Times que “lo más sorprendente de la revelación de que el Rey Carlos III fue diagnosticado con cáncer, tras menos de dos años en el trono, es el hecho de que se haya dado a conocer...".
"Un rey en el poder siempre ha sido la encarnación del Estado, una metáfora viviente de su salud... cuando tu cuerpo es el Estado, ¿cómo hablas de su inevitable fragilidad y debilidad? Históricamente, no se hace”.
No se hace, pero el Rey Carlos se atrevió a hacerlo público y a enfrentar las consecuencias.
Bien por él.
- Pasando a Biden y su salud: “Es un hombre viejo bien intencionado con una memoria pobre”, es la frase con la que fiscal especial Robert K. Hur se refirió al presidente Joseph Biden en su reporte sobre una investigación que realizó por posible manejo inadecuado de documentos confidenciales.


