La SRE está hecha un desastre

Para Marcelo Ebrard Casaubón, la SRE representa un trampolín político para proyectarse como candidato a la presidencia de la República mientras descuida responsabilidades inherentes a su cargo.
Como si fuera experto en salud, el jefe de la diplomacia compra vacunas por todo el mundo, quizá pensando en 2024 y en el pueblo agradecido que votará por él.
No hay día que pase sin difundir quién sabe cuántos millones de vacunas que ya fueron negociadas, que ya vienen en camino o que ya llegaron al aeropuerto para tomarse la fotografía.
Pero el tiro le podría salir por la culata.
Mientras Ebrard "salva" a México de la pandemia, la SRE zozobra en una política exterior sin rumbo: un día nos peleamos con Joe Biden, al otro día nos reconciliamos con él.
Justo cuando se requiere reforzar la relación con Estados Unidos, en medio del cambio de Donald Trump a Biden, Ebrard desaparece la Subsecretaría para América del Norte y degrada a nivel de director general, a cargo de Roberto Velasco, su consentido favorito, el vínculo más importante de México.

