La verdad absoluta

Por Gerson Gómez
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Foto exclusiva DETONA.

Ningún medio de transporte, ni los nuevos, podrán cumplir con una ficticia verificación vehicular. No cumplirán con los estándares.  

En la agenda del gobierno estatal, la de meter la mano en la bolsa de los contribuyentes, implica ese impuesto verde. Lo hacen frente a la quiebra real, por falta de recursos de la federación y de impuestos locales. 

Adjudican a la caída por la tenencia, avalada por el anterior gobierno de Jaime Rodríguez Calderón. 

Olvidan, tan rápido como ha sido posible, los números del año 2020, con la información de los días con mayor índice de partículas suspendidas en el medio ambiente. 

Gran parte de los meses de la pandemia, el parque vehicular, con jornada laboral desde los hogares, no movió sus autos. 

CONTAMINACIÓN DE LAS EMPRESAS

La contaminación, agravada por las empresas, entre ellas los grandes contaminantes como las pedreras y algunas industriales, de abolengo en el grupo Monterrey. 

Ellas no han querido implementar políticas de prevención y de aligerar sus procesos con emisiones a la atmosfera. 

Constituyen más del 90% de los gases contaminantes lanzados al cielo abierto.

Las otras, las menores, las de los motores de combustión interna, como los automotores a gasolina o diesel, sin importar la carga vehicular en horas pico, son detonantes de la mala calidad del aire. 

Una verificación vehicular obligatoria demostrará una verdad demoledora: ningún vehículo, aún los nuevos, aprobaran satisfactoriamente.

No mientras la calidad de los combustibles ofrecidos por PEMEX, sea de pésima calidad. 
Gerson Gómez
Morelense de cepa Regiomontana. LCC con especialidad periodismo (UANL). Doctor en Artes y Humanidades (I.C.A.H.M.). Tránsfuga de la mesa de redacción en diferentes periódicos como El Diario de Monterrey, Tribuna de Monterrey, y del grupo Reforma en el matutino Metro y vespertino El Sol. Escort de rockeros, cumbiamberos, vallenatos y aprendices al mundo de la farándula. Asiste o asistía regularmente a conciertos, salas de baile, lupanares, premieres, partidos de fútbol y hasta al culto dominical. Le teme al cosmos, al SAT, a la vejez y a la escasez de bebidas etílicas. Practica con regularidad el ghosting. Autor de varios libros de crónica como Hemisferio de las Estaciones, Crónicas Perdidas, Montehell, Turista del Apocalipsis, Monterrey Pop y Prêt-à-porter: crónicas a la medida.