
Les platico: Según el periodismo de antes, el que aprendí en El Norte, mi Alma Máter -por cierto, el Páter del Reforma- redactar una buena nota o un buen artículo tiene su mérito, pero ponerle título es materia de milagrería.
Ayer les escribí sobre la segunda Secretaría que le falta a nuestro País: la de la “Ira Divina”.
Hace como una semana, la de la “Magia”.
Hoy le toca turno a la de “Milagros” y mañana escribiré sobre la de la “Virtud”. Todavía me quedan otras más, les advierto.
Entonces, con la venia, les platico la de hoy. ¡Arre!
RIUS, EL INMORTAL, Y DEHESA, OTRO INMORTAL
“No se puede vivir como si la belleza no existiera”, escribió José Luis Rius Azcoitia en uno de sus proféticos epígrafes que enmarcaba el escenario de la “Planta de Luz”, que antes se llamaba “Unicornio” y que hoy no existe, como tampoco existe quien regenteaba ese lugar de la plaza Loreto, al sur de la CDMX: mi nunca bien llorado Germán Dehesa.



