La hora de la oposición: dar el paso o doblarse de miedo

Desde la caída del gobernador real de Sinaloa, es decir Ismael Zambada.
- Ese estado es una hoguera con tres mil 100 homicidios dolosos y otros miles de desaparecidos.
El gobernador constitucional, es decir Rocha Moya, está escondido luego de la solicitud de captura hecha por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La Presidencia de la República está a punto de hacer chocar al país contra Estados Unidos por defender a una decena de presuntos delincuentes.
¿Y la oposición?
Las movilizaciones en Sinaloa las han promovido organizaciones de la sociedad civil, cuyos líderes viven de su trabajo y no disponen de tiempo ni de recursos para una labor de tiempo completo.
En Sinaloa se juega el destino de México para los próximos años: o se va del gobierno el clan criminal que lleva las siglas de Morena, o el clan resiste y gana la partida.
¿Y las dirigencias nacionales de los partidos de oposición?
Hasta ahora sus líderes no han estado a la altura y, por lo visto, no tienen ninguna intención de estarlo.
Cuentan con recursos de las prerrogativas oficiales y tiempo completo para hacer política, y hasta donde sabemos ningún dirigente nacional ha ido a Sinaloa.
- Lo que sí sabemos es que la cúpula del PAN acordó no ir en alianza en ninguna de las elecciones de 2027.
- Que el PRI ya tiene sus precandidatos para el gobierno de Sinaloa.
- Que Movimiento Ciudadano se sostiene en que “con el PRIAN ni a la esquina”.
¿Y Sinaloa? ¿Y México?
Si la oposición va unida en Sinaloa gana la elección, de lo contrario el ganador será el partido de Rocha Moya.
Morena puede perder -cuando menos- la mitad de los 17 estados donde hay elecciones de gobernador el próximo año, si la oposición va unida.
O puede ganar en 16 de 17 entidades si compite contra la oposición fragmentada.
- ¿Por qué PAN-PRI-MC no van unidos en la tarea de separar el poder político del poder criminal, que tiene a México en estado de máxima vulnerabilidad?
Nada parece más urgente que sacar a Morena del poder por la vía del voto, divididos será imposible.
Hay un tufillo de miedo en la decisión de no ir en alianza en las próximas elecciones en las 17 gubernaturas.
El miedo es comprensible, especialmente ahora que la batalla política no es contra un gobierno democrático ni ilustrado, y el partido en el poder está permeado por grupos criminales.
Pero la realidad es esa:
